CRISTO CRUCIFICADO DE FRANCISCO DE GOYA Y LUCIENTES. ESPAÑA.

EN TORNO AL DESCUBRIMIENTO DE LA VERDADERA CRUZ DE CRISTO.

 Bajo este título tan genérico nos vamos a ocupar de los siguientes aspectos referidos a la cruz de Cristo:

 1.-La Cruz , signo del cristiano.

2.-El hallazgo de la “ veracruz”

3.- Otros documentos que hacen referencia al hecho.

4.-Festividades relacionadas con el descubrimiento de la “veracruz.”

CRISTO CRUCIFICADO POR  DIEGO VELAZQUEZ.  MUSEO DEL PRADO MADRID.ESPAÑA.

 1.-LA CRUZ, SIGNO DEL CRISTIANO.

            La Cruz es el símbolo primordial para los cristianos: uno de los pocos símbolos comunes a todas las confesiones e iglesias cristianas.
Durante los tres primeros la cruz no está entre los símbolos utilizados para la representación de Cristo Fue en el siglo IV cuando la cruz se convirtió, poco a poco, en el símbolo predilecto para representar a Cristo y su misterio de salvación.
            Las primeras representaciones de la Cruz presentan  a un Cristo Glorioso, que  está en la Cruz, pero es el Vencedor, el Resucitado. Posteriormente, la espiritualidad  cristiana fue haciendo de la cruz el símbolo de la salvación a través del sufrimiento y de su muerte como el camino que debe recorrer el cristiano para participar del triunfo de la resurrección: “ Si con Él morimos, viviremos con Él. Si  con Él sufrimos, reinaremos con Él; Si le  negamos  Él también nos negará. Si somos  infieles, Él  permanece fiel; porque no puede negarse a sí mismo.( 2ª Tim, 2,11-13)

La repetición del símbolo de la cruz se hace hasta nuestros días en muchas ocasiones y formas: la cruz que preside la celebración, sobre el altar o cerca de él, la cruz procesional que encabeza el rito de entrada en las  ocasiones más solemnes, y parece ser el origen de que luego el lugar de la celebración este presidido por ella, las que colocamos en las habitaciones de nuestras casas la cruz pectoral de los Obispos, y el báculo pastoral del Papa.
Las cruces penitenciales que los “nazarenos” portan sobre sus espaldas en las procesiones de Semana Santa, la cruz como adorno y hasta como joya que muchas personas llevan al cuello, y las variadas formas de la  “señal de la cruz” que trazamos sobre las personas y las cosas en forma de bendición La gente hace la señal de la cruz cuando sale de casa, cuando pasa por delante de un templo, y  todavía hoy vemos a muchos deportistas que cuando saltan al campo de deportes hacen la señal de la cruz etc. etc.

CRISTO CRUCIFICADO, GRECO.TOLEDO. ESPAÑA           

La cruz es objeto de representación muy extendida en las artes, arquitectura, escultura, pintura, literatura

                        Ha dado nombre a numerosas ciudades y lugares especialmente en Europa y América.

            En todos los ritos sacramentales se utiliza, de alguna forma la señal de la cruz , es especialmente significativa la señal de la cruz que se hace sobre la frente del neófito que va a ser bautizado.

            Este símbolo tiene una gran elocuencia, es una predicación, un curso de teología, un tratado de ascética, una expresión mística:

            La Cruz es todo un discurso: nos presenta a un Dios trascendente 
pero cercano; un Dios que ha querido vencer el mal con su propio 
dolor; un Cristo que es Juez y Señor, pero a la vez Siervo, que ha 
querido llegar a la total entrega de sí mismo, como imagen plástica del 
amor y de la condescendencia de Dios; un Cristo que en su 
Pascua—muerte y resurrección—ha dado al mundo la reconciliación y 
la Nueva Alianza entre la humanidad y Dios…

            Esta Cruz ilumina toda nuestra vida. Nos da esperanza. Nos enseña
el camino. Nos asegura la victoria de Cristo, a través de la renuncia a
sí mismo, y nos compromete a seguir el mismo estilo de vida para
llegar a la nueva existencia del Resucitado.

  CRISTO CRUCIFICADO DE MURILLO. MUSEO DEL PRADO. MADRID. ESPAÑA.         

 “ Cuando yo , mi buen Jesús,  veo que de tu costado sale ese hierro de esa lanza, esa lanza es una saeta de amor que me traspasas. Que ahora sepa todo el mundo que tengo yo el corazón herido. ¡ Oh corazón mío ¡ ¿ Cómo te guarecerás? No hay médico que lo cure sino es morir.

            ¿ Que hás hecho amor dulcísimo? ¿ Que has querido hacer en mi corazón? ¡ Vienes aquí para curarme y hasme herido! ¡Vienes a enseñarme a vivir y hácesme loco!  ¡ Oh dulcísima herida ¡ Oh sapientísima  locura! Nunca  jamás me vea yo sin ti.

            No solamente la cruz, mas la misma figura que en ella tienes, nos llama tiernamente a amor: La cabeza tienes inclinada para oírnos y darnos besos de paz, con la cual convidas a los culpables, siendo tú el ofendido; los brazos tendidos para abrazarnos; el costado abierto para recibirnos en tus entrañas: los pies enclavados, para esperarnos y para nunca te poder apartar de nosotros.

            De manera que mirándote, Señor, todo me convida a amor: el madero, la figura, el misterio, las heridas de tu cuerpo; y, sobretodo, el amor interior que me da voces que te ame y que nunca te olvide mi corazón.

            Si de ti me olvidare, oh buen Jesús, sea echado en olvido de mi diestra; péquese mi lengua a los paladares sino no me acordare de ti y si no te pusiese como principio de mis alegrías.”( San Juan de Avila: Trat. Del Amor de Dios 406 s.s.)

CRISTO CRUCIFICADO DE ZURBARÁN. ESPAÑA.

 2.- EL HALLAZGO DE LA “VERACRUZ”.

Estas y otras muchas consideraciones justifican el interés que desde muy antiguo existió en la Iglesia por encontrar la cruz en la que Cristo fue clavado, este interés, por otro lado, se extendió  no sólo a la cruz sino hacia todas las cosas que pudieran tener relación con el Jesús histórico: en realidad todos los lugares que desde el principio fueron denominados con el calificativo de santos y que se encuentran en la Palestina del tiempo de Jesús.

            Ciñéndonos en concreto a la cruz de Cristo tenemos un conjunto de documentos que nos hablan del hallazgo de la cruz de Cristo en estos documentos se habla de quien, la buscó, de quien  la encontró, del porqué de su búsqueda, del modo como se encontró  etc. A continuación transcribimos dos textos traducidos por mi  directamente del latín en los que se nos responde a estas varia circunstancias.

 1.-El texto de Rufino de Aquilea.  

 Rufino de Aquilea (Concordia, c. 340-Messina, 410) Teólogo de la Iglesia latina. Monje y amigo de san Jerónimo, visitó a los solitarios de Egipto e intervino en los altercados origenistas que le enemistaron con san Jerónimo. El avance de los godos le obligó a buscar refugio en Sicilia. Ha dejado traducciones latinas de Orígenes y una importante continuación de la Historia eclesiástica, de Eusebio. Su texto dice así:

 CRISTO CRUCIFICADO DE FRANCISCO SALZILLO. MURCIA. ESPAÑA.

CAPÍTULO VII.

  “Por aquel mismo tiempo, Helena madre de Constantino, mujer con una fe y un ánimo incomparable y con una magnificencia singular , de quien con todo derecho era y se creía ser madre de Constantino,  advertida por unas divinas visiones vino a Jerusalén  y allí  inquirió a sus  habitantes  sobre  el lugar en  el que el sacrosanto cuerpo de Cristo había sido fijado en el patíbulo. El cual, ciertamente, era difícil de encontrar, porque en él  fue colocado un simulacro de Venus por  los perseguidores, para que si algunos de entre los cristianos  hubiesen  querido adorar en aquél lugar a Cristo, pareciera que venían a adorar a Venus..Y por esta causa venían a él con poca frecuencia de forma  que el mismo cayó prácticamente en el olvido.

            Pero como ( como dijimos más arriba) esta religiosa mujer hubiera llegado al lugar designado por una señal   para ella divina, removiendo todo lo profano y manchado , desde las laderas hasta la cima , encontró sin ningún orden tres cruces.

             La alegría por el hallazgo se veía perturbada por la ignorancia de la pertenencia de cada una de las cruces. Estaba  ciertamente aquél  letrero que había sido escrito por Pilato con letras Griegas, Latinas y Hebreas , pero el mismo no servía  de una forma evidente para descubrir cual era el patíbulo del Señor .De ahí que el testimonio incierto de la debilidad humana necesitara un testimonio divino.

            Sucedió que en este mismo  lugar  de la ciudad, había una mujer  afectada con una grave enfermedad que la mantenía postrada cercana a la muerte.

            Macario   era   por este tiempo  el obispo de esta  Iglesia. Este yendo   donde  estaban  juntos la reina con  todos los que se le habían añadió, le dijo: traedme  aquí todos  las cruces que han sido encontradas y Dios nos descubrirá cual fue la que sostuvo al Señor. Y entrando con la reina y con los del pueblo al lugar donde se encontraba la referida mujer postrada y prácticamente muerta, puestos todos de rodillas dirigió al Señor la siguiente oración:

:

EL CALVARIO CON LOS TRES CRUCIFICADOS.

CAPÍTULO VIII. 

            “Tu Señor, que por la salvación que por tu Hijo Unigénito y su pasión en la cruz te dignaste  alcanzar la  salvación del género humano y que ahora en estos novísimos tiempos  inspiraste el corazón de tu sierva buscar el santo madero donde  pendió nuestra salvación, muestra de forma evidente  de estas tres cruces cual para la gloria del señor, o cual sirvió para el servil servicio , para que esta mujer que yace semiviva, en este mismo momento sea para ella el leño salvador ,  y sea rescatada de las puertas de la muerte .

            Y dicho  esto acercó una de las tres cruces a la mujer y no sirvió para nada. Acercó la segunda y no ocurrió nada. Mas cuando acercó la tercera de repente abrió los ojos y se restableció la mujer  y recibida la estabilidad de sus fuerzas, comenzó a andar por la casa bendiciendo y alabando a Dios. 

            La reina convencida por este signo evidente en cumplimiento de un voto construyó en el mismo lugar donde fue hallada la cruz un magnifico templo con regia generosidad.

            Llevó a su hijo los clavos con los que fue clavado el cuerpo del Señor con uno de los cuales hizo un freno en la brida de su caballo de guerra, con los otros el segundo se lo colocó en el casco y el tercero en otras armas. En cuanto al leño salvador parte lo dejó para su hijo, otra parte la dejó en el mismo lugar donde fue hallada y la colocó en una urna de plata.

            Otro de los signos de la piedad venerable  de la reina está en que invitó a un banquete a todas las vírgenes consagradas a Dios  a las que trató con tal devoción que creía que era indigno que las mismas fuesen servidas por  sus criados por lo que ella  poniéndose las vestiduras propias de u n criado , ella misma se puso a servirlas, la comida, a escanciar  bebida  derramando sobre sus manos el agua, de tal forma que la Reina y madre de todo el mundo fuese tenida como un sierva entre las siervas de Cristo.

Todas estas cosas las hizo en Jerusalén.” ( Cf. Hist. Eccl. X,VII y VIII, P. L. XXI, 477)

CRISTO CRUCIFICADO DE GREGORIO FERNÁNDEZ. VALLADOLID. ESPAÑA

2.- El texto de san Paulino de Nola.

 San Paulino de Nola (Burdeos, 353-Nola, 431) Renunciando a una brillante carrera administrativa, ingresó en el clero de san Ambrosio de Milán y fue elegido obispo de Nola (410). Es uno de los principales poetas cristianos de Occidente y sus cartas son un documento excepcional de la historia religiosa de su época. Fiesta el 22 de junio.El texto referente al hallazgo de la cruz dice así:

            “En la   historia de la cruz percibe   un verdadero milagro de Dios. Aquella venerable reina cuando vino diligente y piadosamente   a  los lugares de Jerusalén allí  buscando con fe  todo lo que había oído y visto escrito acerca de  todas las  curiosidades  de las insignias divinas, se vió  impelida  a buscar  la cruz del Señor.

            Pero ¿ qué  camino o razón seguir para encontrarla  cuando nadie había hallado ningún indicio adecuado para ello y el recuerdo y la conciencia religiosa y el cuidado de los antiguos en el tiempo  habían sido borrados  por una reciente e impía superstición.?

             Soy consciente  y testigo de ello es el Señor, de  que esta piadosa mujer  mereció por su piadoso afecto el santo Espiritu de los que por su ánimo y fe se hace patente lo oculto, inspirada por este espíritu, cuando sobre ese asunto toda esperanza humana por disposición divina  habiá desaparecido,  se centró en encontrar la cruz del Señor. Para ello reunió a todos los cristianos del lugar  y no a solo ellos sino a los peritos judíos en  Jerusalén  para que le dijeran lo que sabían del mismo.

            Siguiendo sus indicaciones  y guiada por la inspiración divina  mandó de inmediato excavar el lugar que le  indicaron  sirviéndose de los ciudadanos y del ejército y  en poco tiempo lo demolió todo   y en contra de la esperanza de todos, y movida solo por su fe,  removió hasta el fondo del monte hasta que aparecieron las cruces ocultas.

            Y como había tres cruces comenzó a angustiarse no fuera que tomara la cruz del Señor por alguna de los ladrones que habían sido crucificados con el. Viendo el Señor su ansiedad y cuidado inspirada por él mandó buscar el cadáver de un difunto  muerto hacía poco.

            Sin tardanza fue llevado el cadáver y poniéndole una cruz y después otra no ocurrió nada hasta que le colocaron la cruz del Señor y de inmediato, nada más  entrar en contacto con ella  el  cuerpo del muerto resucitó, ante la admiración de todos  poniéndose en pie  y cual otro Lázaro a quien una vez quitadas las ligaduras  comenzó a estar vuelto a la vida  entre los presentes” (Cf. Ep. XXXII, v; P. L. LXI, 329)

 CRISTO CRUCIFICADO DE ALONSO CANO.ESPAÑA.

3.-OTROS DOCUMENTOS QUE  HACEN REFERENCIA AL HECHO.

Análoga narración se encuentra en Alejandro de Chipre en su “Inventio crucis” .

 Sócrates Escolástico que lo describe en su Historia ecclesiae Historia de la Iglesia I 17” añadiendo que el templo a Afrodita estaba todavía en pie cuando llegó Elena.

            Es Gelasio, de Cesaréa y discípulo de Eusebio, quien narra en su Historia de la Iglesia (escrita hacia el 390) los detalles del descubrimiento de la cruz aunque su texto se perdió  quedan los transmitidos en el  texto de Rufino de Aquilea, anteriormente transcrito.

            Teodoreto de Ciro (Antioquía, h. 393 – entre 458 y 466 en Ciro) fue obispo de Ciro en Siria y el último teólogo destacado de la escuela de Antioquía quien dice “No estaban seguros de cual de ellas había sostenido el cuerpo del Señor y recogido las gotas de su preciosa sangre” (Historia de la Iglesia I 17).

            San Ambrosio de Milán (Tréveris, c. 340 – Milán, 397)  en (De obitu Theodosii 45)

            San Juan Crisóstomo o Juan de Antioquia (Antioquía, Siria; 347 – 14 de septiembre de 407) en (Homilías sobre el evangelio de Juan 85)

            Santiago de la Vorágine  siglo XIII en  su Leyenda aurea.

 CRISTO CRUCIFICADO DE ALONSO BERRUGUETE. ESPAÑA.

4.-FESTIVIDADES RELACIONADAS CON LA INVENCIÓN DE LA VERACRUZ.

  Dos son las fiestas relacionadas con el hallazgo de la Santa Cruz por la madre de Constatino, hacia el año 326 la primera la Invención de la Santa Cruz dentro del mes de mayo Esta festividad  es conmemorada desde antiguo.

             En España aparece en todos los calendarios y fuentes litúrgicas mozárabes, poniéndola en relación con el relato del hallazgo por Santa Elena de la auténtica Cruz de Cristo.

            En la Lex Romana Visigothorum, promulgada por Recesvindo en el año 654, y renovada por Ervigio el 681, se menciona esta festividad comparándola, por lo que se refiere a su solemnidad, con las mayores del año eclesiástico; y en el Leccionario de Silos, compuesto hacia el año 650, aparece con el nombre de dies Sanctae Crucis, siendo éste el más antiguo testimonio de su conmemoración en España.

            Desde la primera mitad del siglo VII se tiene conocimiento de la existencia en España de reliquias de la Cruz, concretamente en sendas iglesias de Mérida y Guadix.       Finalmente, hay que añadir que el culto a la Cruz en general es aún más antiguo, pues sabemos que en el año 599 se celebró en la Catedral de la Santa Cruz el II Concilio de Barcelona, lo que implica a su vez una advocación anterior.

   CRISTO CRUCIFICADO, SALVADOR DALI. ESPAÑA.       

La segunda celebración es la de la Exaltación de la Santa Cruz .Esta solemnidad   se remonta a la primera mitad del s.IV. Según la “Crónica de Alejandría”, Elena descubrió la cruz del Señor el 14 de septiembre del año 320. El 13 de septiembre del 335, tuvo lugar la consagración de las basílicas de la “Anástasis” (resurrección) y del “Martirium” (de la Cruz), sobre el Gólgota.

            El 14 de septiembre del mismo año se expuso solemnemente a la veneración de los fieles la cruz del Señor. Sobre estos hechos se apoya la conmemoración anual, cuya celebración es atestiguada por Constantinopla en el s.V y por Roma a finales del VII.

            Un testimonio de la celebración de esta fiesta en occidente lo encontramos en la Biografia del Papa Sergio I ( 687-701) en la cual se lee: Qui etiam ex die illo pro salute generis ab omni populo christiano die Exhaltationis Sanctae Crucis in basilicam Salvatoris, quae apellatur Constantiniana, osculatur et adoratur. Que también desde aquel día por la salvación del genero y de todo el pueblo cristiano,  el dia de la Exaltación de la Santa Cruz en la basílica del Salvador que se llama Constantiniana, se besa y se adora

            Esta tradición no se opone a otra que relaciona la Fiesta de la Exaltación de la Cruz  con la recuperación del lignum crucis que santa Elena había dejado en la Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén en una urna de plata y fue robada por  el rey Cosroes II de Persia,  que en el 614 invadió y conquistó Jerusalén y se llevó la Cruz poniéndola bajo los pies de su trono como signo de su desprecio por el cristianismo.

            Pero en el 628 el emperador Heraclio logró derrotarlo y recuperó la Cruz y la llevó de nuevo a Jerusalén el 14 de septiembre de ese mismo año. Este dato de su  traída el día 14 de septiembre puede servir para confirmar que en esa fecha ese día ya se celebraba la fiesta de la Exaltación de la Cruz  este hecho pudo servir tanto para un afincamiento  de la festividad como para su extensión especialmente en occidente.

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