UNA FAMILIA DE HOY.

LOS HIJOS EN LA VIDA DE LA PAREJA.

 El tema de los hijos en la vida conyugal  es un tema que tiene muchos aspectos, esta cantidad de aspectos tiene materia como para escribir varios libros y no digamos temas en un medio como éste, por ello creemos que desde el principio debe quedar claro cual es el objetivo que se persigue a través de este tema en una materia como ésta.

            El objetivo del tema  estará centrado sobre algunos aspectos concretos de la presencia de los hijos en la pareja, y que podemos resumir en los siguientes aspectos:

 1.-Los hijos en  el amor conyugal.

2.-Los hijos como don.

3.-La pareja, la familia y la planificación familiar.

4.-  Las consecuencias negativas para el amor conyugal de la llegada de los hijos.

5.- Qué hacer para que el amor conyugal no se resienta.

6.-Consecuencias positivas para el amor conyugal de la llegada de los hijos.

 1.- LOS HIJOS EN EL AMOR CONYUGAL.

Lo normal es que un amor conyugal, tienda a expresarse en la procreación de un nuevo ser, lo primero que hay que decir es que esta tendencia aunque sea una tendencia natural, no siempre alcanza su realización, en la mayor parte de los casos,  en contra de la voluntad de los cónyuges.

            En estos casos la carencia de hijos  puede afectar de forma muy directa en la relación de los esposos, y este  influjo puede tener aspectos negativos y también positivos.

            Para que este caso no sólo no dañe la mutua relación sino que le abra nuevas perspectivas al amor mutuo de la pareja humana,  es necesario mentalizarse de que su amor es valioso por sí mismo hasta el punto de decir que los hijos no deben ser el fin primario de su amor, si la procreación se coloca por encima de todos los fines de la vida conyugal habría que  decir que quien esto hace no tiene vocación para la vida conyugal sino vocación paternal o maternal,  en este caso habría que  plantearse muy en serio afrontar la vida en comunión con otra persona.

            El amor conyugal tiene otros aspectos que deben ser queridos directamente por sí mismos, tales como: 1.- la mutua complementación personal, 2.- la puesta en común de dos vidas, 3.-la ruptura de la soledad personal tan esencial en la vida humana,  entrando en el misterio y riqueza de un tú  personal que es otro que yo, hecha para amar para relacionarse con otros, 4.-la posibilidad de realizarse en otros muchos aspectos de la existencia, posibilidad que puede verse impedida por la responsabilidad que conlleva la paternidad y maternidad responsable. No es una tragedia la vida conyugal sin hijos.

            A pesar de lo dicho ,la mayor parte de las parejas tienen la posibilidad de  que su amor se exprese en la procreación de un nuevo ser, con relación a esta posibilidad lo primero que hay que decir  es que  los hijos son una expresión del amor humano  y posiblemente la mejor expresión del amor hombre mujer puesto que en ellos su amor se convierte en persona. – ¿ Donde vas ? preguntaba una mujer a otra, – voy en busca de mi amor que está a punto de salir del colegio.

            Más para que los hijos se conviertan en la mejor expresión del amor mutuo es necesario que la procreación de los mismos esté adornada de determinadas cualidades.

 2.-LOS HIJOS COMO DON.

 Lo primero que ha de entender la pareja es que los hijos son un don. Los creyentes cristianos decimos que este don es de Dios, porque ha sido Él quien ha dado a la persona humana la capacidad de engendrar,  y lo que es más, esta capacidad es una comunicación de la capacidad creadora de Dios que  convierte a los padres  en colaboradores del designo creador de Dios

            Desde este punto de vista los padres han de entender que los hijos son más hijos de Dios que de ellos mismos. La reflexión que nos lleva a esta conclusión es bien sencilla, todo el proceso procreador de la pareja humana es un proceso que no ha sido creado por ellos. Un ejemplo muy práctico es el de la semilla sembrada en el campo que utiliza Jesús en el Evangelio, el sembrador echa la simiente en el campo y una vez echada ella se desarrolla y crece por sí misma  sin que el sembrador sepa como.

            Y este hecho no desaparece porque la persona humana llegue a conocer el proceso de la procreación hasta el punto de poder reproducir artificialmente este proceso, pues tal reproducción no hace sino utilizar algo que la ciencia no crea, sino que lo recibe del verdadero creador de todo.

            Para entender ese hecho no es necesario ser creyente,  basta con hacer una reflexión sobre él y sacar las consecuencias del mismo en orden al respeto y cuidado de la vida humana.

            Esta reflexión nos lleva al modo como ha de realizarse esta colaboración de los padres con el creador: Y una vez engendrados cualquiera sea el modo como han llegado a la vida, los padres han de entender que lo engendrado por ellos tiene la misma naturaleza que ellos y que  son seres humanos desde el momento de su concepción.

            Este dato es un dato no sólo filosófico, teológico sino también científico. En un tema de este mismo blog hemos hablado de la inhumanidad del aborto provocado en el siglo XXI.

 3.-LA PAREJA , LA  FAMILIA  Y LA PLANIFICACIÓN FAMILIAR.

 Con la llegada de los hijos nace una nueva familia, la familia es sin duda,  el mejor ámbito para el desarrollo de la persona humana, pero este principio universalmente cierto, tiene muchas excepciones, por lo mismo se impone que desde el comienzo de la relación de la pareja se lleve a cabo una planificación familiar.

            Hoy el  tema de la planificación familiar se escucha en los más diversos ámbitos, pero generalmente restringido al tema del número de hijos, la mayor parte de las veces cuando se  plantea este tema se hace fuera de lo que es el bien de los padres y el bien de los hijos, abordándose desde los intereses políticos, sociales,  culturales económicos y hasta religiosos.

            Aquí se intenta situar este tema de la planificación familiar exclusivamente desde la perspectiva primero, del bien de la pareja y segundo y como una consecuencia de esa perspectiva, del bien de los hijos, porque sólo si el amor conyugal  no se resiente por la presencia de los hijos, estos podrán encontrar el mejor ámbito para su desarrollo humano, y esto necesita una previa planificación.

 MATERNIDAD EN EL ARTE.

4.-LAS CONSECUENCIAS NEGATIVAS PARA EL AMOR CONYUGAL DE LA LLEGADA DE LOS HIJOS.

  Con la llegada de los hijos estos pasan a  constituirse en tema central  no sólo de los cónyuges, sino de la familia de ambos, de los amigos y extraños.

            Tener hijos es uno de los acontecimientos más señalados de nuestras vidas, pero no todo es color de rosa. Los hijos  también pueden  jugar un papel de intruso, en un hogar que antes giraba en torno a dos personas que se dedicaban todas las atenciones, que mantenían una forma de actuación que comenzaba en una y terminaba en la otra. De esto, de las consecuencias menos agradables de la llegada de los hijos, apenas se habla, es un tema casi tabú ya que podría ser entendido por los demás como una falta de aprecio al niño, un egoísmo poco decoroso o una insuficiente asunción del papel de padres. Pero, a pesar de todo, merece la pena hablar sobre ello, pues está en juego no sólo la felicidad de los cónyuges sino la de sus hijos.

            Y no sólo la vida cotidiana y los diálogos de pareja se pueden deteriorar. Quizá lo que más dañado se vea es la vida afectiva de los padres

            De pronto y como sin querer, nos vemos en casa de los suegros o padres cada día de fiesta, comenzamos a dejar de salir los sábados, a diseñar las vacaciones en función de los niños; a abandonar  porque  no hay tiempo ni opción para las  aficiones que nos llenaban de regocijo…

            Por su parte, la mujer experimenta cambios físicos y psicológicos que le pueden causar ansiedad. Al unirse a ellos el cansancio y la obsesión de hacerlo todo bien y de ser una excelente madre, a pesar de que nadie le haya enseñado a serlo, puede surgir en ella una auténtica crisis emocional que el hombre debe detectar y ayudar a superar.             También  algunos varones  pueden vivir una situación delicada. Quedan desplazados a un segundo plano, pasando  a ser espectadores de los mimos, cuidados y dedicación que normalmente la madre dirige al bebé y de los que hasta entonces él era destinatario exclusivo. También el hombre arrastra un cansancio adicional, pero sin que nadie se lo reconozca. Sin embargo, a él la vida se le ha modificado y precisa de una reubicación.

            Los celos encubiertos y no asumidos hacia los hijos hacen que el hombre no se encuentre a gusto  estableciendo una relación distante, malhumorada, distante  “sacando punta” a cualquier nadería o centrándose desmesuradamente en su trabajo o en sus amigos.

 

“PAREJA EMBARAZADA” JUGANDO CON SUS HIJOS

5.-QUÉ HACER PARA QUE  EL AMOR CONYUGA NO SE RESIENTA.

 1.- Estar convencidos que sin el amor conyugal los primeros dañados son los mismos hijos. Este convencimiento debe estar presente siempre  en la vida conyugal pues aunque crezcan los hijos, estos estarán necesitados de la atención de los padres.

            2.-Los hijos son hijos de los dos, no son mis hijos ni tus hijos, sino nuestros hijos, pero desde la perspectiva de la naturaleza de la persona humana no son de nadie, ellos son ellos mismos tienen  su individualidad y  propiedad intransferible.

            En cambio el amor conyugal si tiene propietario mi amor es tuyo, y  tu amor es mío, san Juan Crisóstomo sugería a los jóvenes esposos hacerle este razonamiento a sus esposas: “ Te he tomado en mis brazos, te amo y te prefiero a mi vida. Porque la vida presente no es nada , mi deseo  más ardiente es pasarla contigo de tal manera que estemos seguros de no estar separados en la vida que nos está reservada…pongo tu amor por encima de todo y nada me será más penoso que no tener los mismos pensamientos que tú tienes” ( Cf. Homil in Efesios, 20, 8)

            3.- Repartir las tareas de los hijos de tal manera que ambos estén  implicados en ellas, cada uno según sus capacidades

            4.-Acordemos qué y cómo  hacer con nuestros hijos desde el momento de su nacimiento en orden a su cuidado y educación como persona.

            5.- Por mucho que los hijos  reclamen atenciones y tiempo, y de que casi todo gire en torno a ellos , reservemos buena parte de nuestras energías a escucharnos  y a sentirnos mutuamente.

            6.- Según algunos estudios, una de las diferencias más importantes entre las parejas que se llevan bien y las demás, es la profundidad de su comunicación.

            Es posible que al poco tiempo de convivir juntos esa convivencia caiga en una rutina tal, que nos lleve a la conclusión de ya nos lo hemos dicho todo, de que la comunicación entre ambos es imposible, de que es imposible llevar entre nosotros una comunión y comunicación de persona a persona, de forma que nuestra relación esté de tal forma empobrecida que los hijos terminen por ser la única riqueza de nuestra unión, si ello fuere así empecemos a partir de la llegada de los hijos a hacer que nuestra comunicación se enriquezca por el amor de nuestros hijos.

 6.-CONSECUENCIAS POSITIVAS PARA EL AMOR CONYUGAL DE LA LLEGADA DE LOS HIJOS.

 1.- Los hijos satisfacen uno de los instintos básicos de la persona humana como son el instinto de paternidad y maternidad y son una fuente de felicidad para los padres. Los  mismos aspectos negativos que anteriormente hemos reseñados si bien se miran   provienen de que los hijos son tan queridos y deseados que pueden poner en peligro otro de los amores más fuertes del ser humano.

            2.-Los hijos aportan al proyecto de la vida conyugal el mejor de los fines para una vida compartida, pues no hay mejor ni mayor proyecto que ser origen de nuevas vidas que a la par perpetúan la vida  de los padres en lo físico, en lo temperamental… y son  una fuente de sentido para la vida de los padres que tienen en los hijos un motivo por el que vivir, por el cual luchar y por el cual sufrir.  

            3.-Los hijos son también una ayuda para la perfección humana de los padres que han de cuidar sus comportamientos en orden a la educación de los hijos  que además están llamados a convertirse también en educadores de sus progenitores.

            4.-Los hijos son a su vez un aporte imprescindible para la constitución de las naciones, la baja natalidad existente en el mundo occidental puede poner en peligro los valores culturales absolutos alcanzados por estas naciones, al tener que abrir necesariamente sus puertas a otras culturas en las que pueden quedar absorbidos.

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 sanchoamigo.

 

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