SÍNTESIS DE LA HISTORIA DE LA IGLESIA EN GUATEMALA. MAPA DE GUATEMALA

Es importante contemplar el mapa para ir situando las diversas partes del tema en su ámbito local.

No resulta nada fácil levar a cabo la Historia de una Iglesia con cinco siglos de andadura como la Iglesia católica en Guatemala, posiblemente es aún más difícil una síntesis de esa misma historia, este es el reto que nos hemos propuesto al redactar este tema  que seguirá el índice siguiente:

1.-Inicios de la conquista y la evangelización.

2.- La figura episcopal de   monseñor Francisco Marroquín.

3.-  Impulso de la evangelización por la llegada de las primeras órdenes religiosas en tiempos de Marroquín.

4.- La  Iglesia de la colonia hasta la independencia.

5.- La Iglesia de Guatemala  en el proceso hacia la independencia.

6.- La Iglesia de Guatemala tras la declaración de la Independencia.

7.- Testimonios de martirio en la Iglesia de Guatemala.

8.-La Iglesia católica en Guatemala hoy.

 PEDRO DE ALVARADO.

1.-INICIOS DE LA CONQUISTA Y LA EVANGELIZACIÓN.

            En Guatemala, como en el resto de los lugares conquistados y colonizados por los españoles, la evangelización fue pareja a la conquista, dado que los conquistadores y sus tropas venían siempre acompañados por algún sacerdote que hacía de capellán atendiendo las necesidades espirituales tanto de los soldados como de sus jefes.

El comienzo de la conquista  de Guatemala fue obra de  Pedro de Alvarado, quien en  1524, llegó a lo que hoy es Guatemala, encontrándose  con los reinos mayas del altiplano en el período  que va de febrero a marzo  de 1524 , en ese tiempo se enfrentó y derrotó decisivamente a los k’iche’, arrasó Q’umarkaj y ejecutó los reyes k’iche.

Después de estos hechos los españoles llegaron el   14 de abril de 1524 a la ciudad de  Iximché la capital kaqchikel donde fueron bien recibidos por sus reyes que hasta le proporcionaron guerreros nativos  en  su lucha  en contra  de los k’iche’ y para ayudar con la derrota del reino vecino de los Tz’utuhil.

CIUDAD MAYA DE  IXIMCHÉ.

El 23 de julio de 1524, y el 27 de julio Pedro de Alvarado declaró Iximché la primera capital de Guatemala, con el nombre de Santiago de los Caballeros de Guatemala , allí permanecieron como vecinos los kaqchikeles., el padre Juan Godínez, clérigo, presbítero, capellán del ejército, dijo la primera misa en la ciudad

El mismo día que se fundó la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, tuvo su inicio la iglesia, puesto que, con el nombramiento de alcaldes y regidores, se eligió cura para la atención espiritual de los habitantes; fue designado para el efecto el padre Juan Godínez. Otro sacerdote encargado de la ciudad de Guatemala .sería el bachiller García Díaz.

Dado el maltrato que Pedro de Alvarado dispensó a los indígenas estos abandonaron la ciudad y se refugiaron en la selva y en los montes.

 El conquistador Bernal Díaz del Castillo contó que en 1526 regresó a Iximché y pasó la noche en la “vieja ciudad de Guatemala” indicando  que las casas de la ciudad aún estaban en excelentes condiciones; su relato fue la última descripción de la ciudad mientras aún estaba habitable.

ALMOLONGA Y AL FONDO VOLCÁN DEL AGUA.

El 22 de noviembre de 1527 se asienta la ciudad de Guatemala en el Valle de Almolonga a las faldas del Volcán de Agua. Esto ocurre a tan solo tres años después de fundada la ciudad en Iximché, Ahí permaneció hasta el año 1541.

El padre Juan Godínez, quedó como párroco  en el nuevo emplazamiento  hasta el mes de junio de 1530 en que Pedro de Alvarado presentó al licenciado Francisco Marroquín como el nuevo Vicario General de la Provincia de Guatemala.

A fines de 1533 el Emperador lo nombra Obispo de Guatemala, el 18 de diciembre de 1534 el Papa Paulo III despacha las bulas, en que erige la iglesia parroquial de Santiago de Guatemala en Catedral y nombra como su primer obispo al licenciado Francisco Marroquín.

 La ciudad permaneció en Almolonga pocos años, ya que el 11 de septiembre de 1541 fue destruida por un deslizamiento de aguas y tierra desde el Volcán de Agua. En la inundación murieron muchas personas entre ellas Doña Beatriz de la Cueva y una de las hijas de don Pedro de Alvarado.

Valle de Panchoy y Antigua Guatemala

VISTA DE LA ANTIGUA GUATEMALA.

Esto obligó a que la ciudad fuera de nuevo trasladada al cercano Valle de Panchoy, unos 6 km aguas abajo, en lo que actualmente es la ciudad de Antigua Guatemala.

 Santiago de los Caballeros estaría ubicada la capital del Reino de Guatemala, hasta su traslado en 1775 al Valle de la Virgen, actual ubicación de la capital de la República guatemalteca.

Con la consagración episcopal de Marroquin se puede decir que terminó la primera etapa evangelizadora de Guatemala, una etapa de  seis años marcados por la turbulencia de la guerra, la desestructuración social, los traslados masivos de población, el sometimiento y la esclavitud de numerosos indios, etc.

La evangelización durante este período fue limitada, puesto que los clérigos que actuaban como capellanes castrenses se centraron más en «conservar» la fe de los conquistadores que en propagarla entre los conquistados.

Culminada la conquista, estos clérigos incorporados a la vanguardia militar siguieron adelante, dejando en el mejor de los casos a  seglares encargados del culto en los campamentos.

Las acciones de implantación del cristianismo fueron limitadas y los seglares desempeñaron en ellas un papel importante: imposición del signo de la cruz, construcción de templos provisionales donde, con o sin clérigos, se realizaban algunos cultos (entierros de españoles, bautismo de mujeres indias integradas de una u otra forma en núcleos familiares de españoles, uniones mixtas, etc.). Sin embargo, no se puede hablar de «evangelización» en este período: ni siquiera los «auxiliares» indígenas eran catequizados, como lo testimonia el comportamiento de un cacique tlaxcalteca (de los que había acompañado a Alvarado), quien dio muerte a su propio hijo porque le recriminaba que «no vivía como cristiano».

 2.- LA   FIGURA EPISCOPAL DE MONSEÑOR FRANCISCO MARROQUIN.

 A fines de 1533 se eligió para obispo de Guatemala a  Francisco Marroquín. Fue el primer obispo de Guatemala cuyo mandato duró hasta su muerte en 1563. Bajo su episcopado la evangelización de Guatemala experimentó una profunda transformación. Francisco Marroquín, será durante 33 años, el ideólogo y el hombre fuerte del sistema colonial.

En efecto, habiendo conocido a Alvarado en la corte española, aceptó acompañarlo a México primero, donde fue provisor del gran obispo Zumárraga, y de cuyas manos recibiría la consagración de obispo más tarde  y a Guatemala después, donde se convierte en el verdadero artífice de la construcción de la nueva sociedad.

Durante este periodo, perdidas las esperanzas de encontrar oro y especias de Oriente,  los soldados se asientan y organizan la explotación del territorio. Francisco Marroquín cumplirá una función determinante en este contexto: al visitar las diferentes regiones del obispado toma conciencia de las condiciones de explotación en que se encuentran los indios e intenta aplicar las disposiciones reales para que la esclavitud cese.

En esta empresa fue eficazmente secundado por Alonso Maldonado, presidente de la Audiencia, hombre que marcará la fisonomía de Guatemala, y de quien los cakchiqueles (Anales, 1950:135) consideraban «que vino a aliviar los sufrimientos del pueblo. Pronto cesó el lavado del oro; se suspendió el tributo de muchachas y muchachos. Pronto también cesaron las muertes por el fuego y en la horca (…)».

Marroquín pone las bases, durante este período, de lo que será la Iglesia guatemalteca: se informa sobre el contexto y la realidad de los habitantes, se interesa personalmente por el aprendizaje de las lenguas, prepara la documentación necesaria y organiza una verdadera reflexión sobre las modalidades de intervención y los métodos de evangelización.

RUINAS DE LA PRIMERA CATEDRAL DE GUATEMALA.

Marroquín fue responsable de la construcción de la primera catedral en su diócesis.

Como la misma ciudad de Guatemala, fundada el 27 de julio de 1524, también la Iglesia Catedral conoció varios traslados y reconstrucciones. Para 1527 se ubicaba en el valle de Almolonga, donde hoy está San Miguel Escobar, donde se edificó un templo dedicado al señor Santiago, a quien tomaron como patrón y abogado.

Ya para 1536-37, la modesta iglesia mayor de Santiago se convierte en Catedral  para 1539, el propio obispo Marroquín escribe: “procuré hacer un templo el mejor que yo pudiese, está edificada la casa, retablo, coro, rejas, campanas, ornamentos, cruces de plata y cálices, lámpara…”

Fundó  también el Hospital real de Santiago. Ayudó a las misiones de la orden de Santo Domingo y de la orden de San Francisco. Apoyó también a la orden de la Merced a quienes encomendó la comunidad de los mames.

A pesar de que apoyó de igual manera a las diversas órdenes religiosas, en 1555 existió una disensión entre dominicos y franciscanos. Por tal motivo, tuvo que notificar los hechos al rey de España, y decidió delegar la administración de varios sitios a clérigos desfavoreciendo a los religiosos. En 1561 Marroquín realizó una solicitud para establecer a los jesuitas en su diócesis, pero ésta fue denegada por el rey el 9 de agosto.

Aprendió el idioma quiché y escribió una  Doctrina, la cual fue impresa en la Ciudad de México debido a que todavía no había imprentas en Guatemala. Existen ejemplares de la segunda edición en idioma kakchikel.

Marroquín escribió algunas relaciones históricas las cuales fueron referidas por Bernal Díaz del Castillo en su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España“..que entre los papeles y memorias que dejó el buen obispo D. Francisco Marroquín estaban escritos los temblores, cómo, cuándo y de qué manera pasó, según aquí va declarado..”

  NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED.ANTIGUA GUATEMALA

3.-IMPULSO  DE LA EVANGELIZACIÓN CON LA LLEGADA DE LAS PRIMERAS  ÓRDENES RELIGIOSAS EN TIEMPO DE MARROQUIN.

 a)  Mercedarios.

            Marroquín  acudió a las órdenes religiosas solicitando su ayuda para la evangelización de su diócesis, especialmente a mercedarios franciscanos y dominicos.

Entre los mercedarios  que evangelizaban en Guatemala en el 1533  se encuentra el padre Juan de Zambrana, fue el evangelizador más distinguido en el país. Fue él, también, el fundador del convento de la Merced en la antigua ciudad de Santiago de Guatemala.

Otro insigne misionero, buen organizador y compañero del padre Juan de Zambrana es el padre Marcos Dardón, fundador del convento de Ciudad Real de Chiapas (1537).

Es nombrado por la Real Audiencia “protector y defensor de los indios”de aquel distrito (Chiapas), cargo que desempeñó con gran dedicación durante cinco o seis años. Luego, en 1549, a petición del Presidente de la Real Audiencia de Guatemala don Alonso López,

Del obispo Marroquín recibió el padre Dardón la misión de atender un grupo de siete doctrinas en Guatemala en 1551. Evangelizándolas, murió en la capital, el año 1558. Contemporáneos y compañeros suyos fueron los misioneros fray Juan de Zárate y fray Francisco Alcaraz, que continuaron propagando el cristianismo en Guatemala.

 CONVENTO DE SANTO DOMINGO. ANTIGUA GUATEMALA

b) Dominicos.

 En 1529, por invitación de Pedro de Alvarado y procedentes de México, Fray Domingo de Betanzos y el Padre Mayorga llegan a la recién fundada Santiago de los Caballeros de Guatemala (Antigua Guatemala) y fundan el primer convento dominicano (convento de Santo Domingo).

Así lo cuenta un cronista de la orden :

“Estaba a esta sazón (1529) en México el adelantado de Guatemala Don Pedro de Alvarado, que iba por capitán general y gobernador de aquel Reino, que junto con los caballeros que iban por vecinos de la ciudad de Santiago, trataron con el V. P. Fr. Domingo de Betanzos que fuese con ellos a fundar convento de su Orden, pues sólo aquel lustre faltaba a los de su ciudad para ser la segunda después de México en este reino. Y aunque no miró el padre fundador a estos respetos de mundo, se ofreció luego a la jornada por lo mucho que entendió servir a su Orden, dilatándola con nueva fundación de un convento y mucho más a Dios en llevar a aquella tierra idóneos ministros del Santo Evangelio.

Y como el buen religioso había de caminar a pie y con sólo su compañero, no aguardó a ir con los caballeros, sino que alcanzó del vicario general la licencia, la cual pedían muchos no se le concediese por la falta que en México les haría tal sujeto; pero pudieron tanto las lágrimas devotas del venerable viejo y ser él prelado del propio dictamen, que la alcanzó para ir con otros tres hijos suyos a fundar aquella religiosa provincia.

 Salió de México muy contento, y con haber hasta trescientas leguas y las más de malísimo camino, parte de él de muy cansadas cuestas y pedregales, parte de despoblados muy tristes y solitarios y todo él trabajoso por andarle a pie; con todo eso le comenzó y acabó con extraño regocijo por entender que, aunque no como debía, acudía en algo procurando la dilatación del Evangelio que había profesado para ganar almas.

Llegó el V. padre a Guatemala y fue muy bien recibido en aquella ciudad y muy estimada su doctrina. No tuvo necesidad de pedir sitio para fundar su convento, porque el teniente del gobernador Jorge de Alvarado con los alcaldes y regidores de la ciudad se lo ofrecieron, dejando a su voluntad la elección del lugar que dentro o fuera de ella quisiese.

 Y el P. Fr. Domingo escogió y tomó posesión de un sitio algo apartado de las casas a la parte del oriente, con bastante capacidad para iglesia, casa y huerta y todo no llegaba a una caballería de tierra y así fue todo el edificio muy estrechísimo.

Los vecinos proveyeron al nuevo convento de ornamentos para la iglesia y alhajas para la casa, que a toda prisa se edificaba con la humildad que el P. fundador veía que era menester para el buen ejemplo que de pobre y humilde dio a los que enseñaba. Pagaba a la ciudad las limosnas que le hacía, con oraciones, predicación y doctrina.”

( Cf.Fray Juan Bautista Méndez, Crónica de la provincia de Santiago de México de la Orden de Predicadores (1521-1564), libro primero, capítulo 5, 1685)

 Por diversas circunstancias se ausentaron pronto del convento,  pero regresaron en 1535; Fr. Bartolomé de Las Casas y Fray Pedro de Angulo se establecen luego en la ciudad de Guatemala y habitan ese convento.

En 1545 se funda el convento de Santa María del Rosario en Cahabón, Alta Verapaz; en 1567 el de San Pablo en Rabinal, Baja Verapaz.

En 1551 es aceptada por el capítulo general celebrado en Salamanca la nueva Provincia dominicana de San Vicente de Chiapas y Guatemala, abarcando lo que hoy es el estado mexicano de Chiapas, Guatemala, El Salvador y Nicaragua, lugares donde ya tenían conventos. Y es nombrado Fray Tomás de la Torre primer provincial.

SANTA MARIA DEL ROSARIO  DE CAHABÓN

Con la nueva Provincia comenzó una pujante y floreciente vida dominicana en ese territorio. Se fundan muchos conventos y doctrinas y se atienden varias instituciones y trabajos de gran importancia.

La Provincia de San Vicente tenía en Guatemala, entre conventos, casas y doctrinas, además de los citados, Cubulco, San Miguel Chicaj, Salamá, Tactic, San Pedro Carchá, Lanquín, San Cristóbal, Cobán, San Jerónimo, El Chol y otros más.

IGLESIA DE SAN FRANCISCO DE TOTONICAPÁN. CERÁMICA.

c) Franciscanos.

            Con anterioridad a la fundación de la provincia franciscana del Santísimo Nombre de Jesús en Guatemala, a la que nos referimos a continuación, ya habían llegado los  franciscanos a estos territorios, de tal forma que se puede decir que la presencia franciscana en Guatemala se remonta a  los mismos años de la conquista;  son especialmente de recordar a Fray Francisco de Pontaza y Fray Juan de Torres, Fray Pedro Betanzos (Fray Alonso), de la Provincia de Santiago, vino a América en 1542 con los religiosos que trajo Fray Jacobo de Testera; pasó a Guatemala con Fray Toribio de Motolinia etc.

El 11 de noviembre de 1540, cinco religiosos franciscanos llegaron a Guatemala, donde fundaron un convento; de esta forma, se constituye la nueva Custodia de “Santísimo Nombre de Jesús de Guatemala” dependiente de la Provincia del Santo Evangelio de México.

La custodia progresó tanto que se elevó a rango de Provincia en 1559, unida con la Custodia de Yucatán. Esta alianza no fue duradera y pasó después de ciertas vicisitudes, a ser declarada Provincia independiente en 1565.

ANTIGUA IGLESIA DE CHIQUIMULA.

La historia de los primeros años desde la entrada de los Franciscanos en el Reino de Guatemala abarca el período de 1524 hasta 1565, fecha en que fue erigida a Provincia la fundación franciscana en Guatemala, según el Capítulo General de toda la Orden, celebrado en Valladolid.

La nueva Provincia fue llamada del Santísimo Nombre de Jesús de Guatemala, llegando a contar en 1730 unos 400 miembros distribuidos en 23 conventos guatemaltecos.

Los fundadores de la Provincia del Santísimo Nombre de Jesús de Guatemala   fueron Alonso de la Eras, Diego Ordoñez, Diego Albaque, Alonso Bustillo, Gonzalo Méndez y Francisco Valderas, quienes vinieron procedentes de Sevilla en donde embarcaron, a petición del Obispo Don Francisco Marroquín, quien previamente les había enviado dinero para el pago del flete de la nave.

Por el año 1553, ya casi no se sacaban indios de los montes, porque los pueblos ya estaban poblados o casi todos, a costa del trabajo de los religiosos franciscanos.

EL VOLCÁN DEL AGUA DESDE ALOTENANGO.

El obispo Francisco Marroquín premió este trabajo otorgando a los franciscanos la orden para continuar sus apostólicas tareas, dándoles a la vez una cédula o lista de los pueblos que les pertenecían:

Atitlán y Tecpanatitlán, Santa Catarina y Totonicapán, Chiquimula y Quetzaltenango, Zamayaque y San Pablo, Tecpán-Guatemala y Comalapa; así mismo Parruyaalchay y Parramos, el Tejar de Ortiz y Patzicía, los Acatenangos y Ziquinalá e Ychanguegue; Alotenango y Almolonga.

MARIO ALBERTO MOLINA PALMA.RECIÉN NOMBRADO ARZOBISPO EN GUATEMALA.

 e) El clero secular.

  Como veremos en el párrafo siguiente dadas las disputas entre dominicos y franciscanos. Monseñor Marroquín decidió delegar la administración de varios sitios a clérigos desfavoreciendo a los religiosos. Esto nos da ocasión para situar en el campo de la evangelización al clero secular.

Pertenecían al clero secular los miembros de la jerarquía, tales como arzobispos, obispos, deanes de las catedrales, canónigos, párrocos, sacerdotes y doctrineros, quienes estaban vinculados directamente con la sociedad, de forma que podemos decir que allí donde había una villa, pueblo o ciudad el clero secular estaba presente, no debemos olvidar que las autoridades españolas, tanto civiles como religiosas intentaban reproducir en las tierras conquistadas , siempre que ello era posible, la vida y organización propia de la metrópoli.

En Guatemala, como en otros lugares, se formaron también cabildos eclesiásticos, que regulaban y controlaban las cuestiones puramente doctrinales y disciplinarías y podían formar jurados para el clero. Los cargos mayores eran propuestos al Papa por el rey de una terna elevada por el Consejo de Indias. Para los cargos menores, el obispo de la diócesis presentaba una terna al virrey, al presidente de la Audiencia o al gobernador tenían el derecho de Vicepatronato quienes decidían cuál de los propuestos ocuparía el cargo.

 TEMPLO ATITLÁN EN GUATEMALA.

3.-LAS DISPUTAS ENTRE DOMINICOS Y FRANCISCANOS.

 Hemos dicho anteriormente que el obispo Marroquín  a pesar de que apoyó de igual manera a las diversas órdenes religiosas, en 1555 existió una disensión entre dominicos y franciscanos. Por tal motivo, tuvo que notificar los hechos al rey de España, aunque la decisión adoptada desde la metrópoli no fue seguida por ninguna de las órdenes contendientes.

            Las disputas entre las dos órdenes pudieron tener varias causas pero la que la externalizó fue la referida a las distintas traducciones empleadas en las Doctrinas por cada orden.

            En Guatemala, la polémica toma cuerpo  a pesar de las maniobras que el obispo Marroquín organizó para evitarla. En realidad, disponemos de poca información sobre lo que fue, sin lugar a dudas, la disputa intelectual más interesante de la época librada en los centros de enseñanza de Guatemala.

Es Remesal, cronista de la orden dominicana, quien nos ha transmitido la información más rica y abundante en su Historia General de las Indias Occidentales. Consagra todo el libro X a las «diferencias y contiendas que opusieron dominicos y franciscanos», «diferencias y contiendas» que achaca al diablo: «comenzaron por inspiración suya [del diablo], algunos frailes idiotas a desasosegarse y hacer bandos de dominicos y franciscanos, como si los santos hubiesen sido enemigos. (…) comenzaron una guerrilla civil y muy civil, unos frailes contra otros, procurando cada cual el acrecentamiento de su Orden, su fama, su reputación, su buen nombre, como cosa importante para aficionar a la gente (…)».

Probablemente sin querer, presenta dos versiones distintas del origen y el desarrollo del enfrentamiento.

La primera versión hace pensar que fue Francisco Marroquín quien, conociendo la situación de la Nueva España y para neutralizar los posibles antagonismos en su obispado, tomó la decisión de elaborar un catecismo y una cartilla en lengua  cakchiquel. Partiendo de la autoridad que le confería su propia competencia lingüística y su función de jefe de la Iglesia recurrió a dos especialistas, uno de cada orden: el franciscano fray Pedro de Betanzos y el dominico fray Juan de Torres. Este libro fue editado en México, probablemente en la imprenta de Juan Pablos,  bajo el título Doctrina christiana en lengua utlatleca.

En la segunda versión, Remesal (1966, II: 276) se refiere al contexto de litigio existente entre dominicos y franciscanos, litigio que obedecía a las posiciones generales que cada orden quería ocupar en los pueblos de indios y los centros urbanos.

Cada orden reivindicaba el mejor emplazamiento para sus conventos y privilegios particulares para los mismos. Pero el vaso se desbordó cuando «imprimieron los padres de San Francisco en México un catecismo o doctrina cristiana en la lengua de Guatemala».

Según esta versión, la Doctrina habría sido compuesta por los franciscanos, lo que ya era un problema, y estaba precedida además de un Arte, redactado sin duda por fray Pedro de Betanzos y fray Francisco de la Parra, que fueron dos de los más brillantes conocedores del cakchiquel, lengua sobre la que la orden franciscana era indiscutiblemente la gran especialista, lo que debió resultar intolerable. En un primer momento, se intentó que el enfrentamiento se mantuviera en el plano teológico, pero rápidamente degeneró incluso en peleas físicas.

La Doctrina franciscana  no satisfizo a los dominicos «ni en sentencias ni en voces, y dieron en predicar y enseñar algunas cosas contra lo impreso, y los padres franciscanos a defender lo dicho» (Remesal, 1966, II: 276-277).

El conflicto  así  planteado, desestabilizó incluso las órdenes desde el interior: dentro de la Orden había diferentes sentencias, ¿fuera de ella qué sería? Todo era pareceres, calificaciones, encuentros, porfías (…)», señala Remesal (1966, II: 277); y añade: «fueron estos años de mucha tribulación y desconsuelo (…), porque en casa la variedad de opiniones, con qué vocablo se había de nombrar a Dios, los hacía tener las conferencias y pláticas algo inquietas. Los pleitos fuera de su convento los traían desasosegados por calles, plazas, Audiencias, y lo más del tiempo se les pasaba en consultar letrados, formar peticiones, presentar testigos, hacer informaciones (…)».( Cf. http://www.traduccionliteraria.org/1611/art/garciaruiz.htm‎)

 INDIO DE TALAMANCA.

4.- LA IGLESIA DE LA COLONIA HASTA  LA INDEPENDENCIA.

 Se puede afirmar que a finales del siglo XVI  y principios del XVII prácticamente    todo el territorio de  Guatemala  había sufrido una profunda trasformación,  pues la mayor parte de los habitantes de la colonia estaban  asentados en villas, pueblos o ciudades

            Después de esas fechas los agentes de evangelización del tiempo anterior no sólo continuaron con la labor comenzada sino que profundizaron en ella.

Por ejemplo la orden franciscana siguió estando estrechamente enlazada al desarrollo de las actividades franciscanas que tuvieron parte en la conquista,  y en la colonización, pero, sobre todo en la cristianización de las gentes que vivieron desde Chiapas hasta Talamanca, territorios que abarcaba la Capitanía General de Guatemala.

La extensión y vitalidad de la Orden Franciscana en Mesoamérica durante el dominio español, fue grande e importantísima. Ya que la región que se le asignó en Guatemala, por informes oficiales de 1689, “abarcaba más de 120 pueblos en territorio de Guatemala, a lo largo de un cordón en que distaban de 20 a 40 leguas entre sí

Había 30 guardianías en las que residían y trabajaban de tres a cuatro frailes sacerdotes, doctrineros. Además de esa labor, callada y anónima de los misioneros, llevada a cabo por espacio de más de dos siglos  la historia presenta de entre ellos mártires en sus misiones, entre indígenas, notables escritores, 166 personas ilustres  ofrece el Padre Daniel Sánchez en su Catálogo sobre los de la del Santísimo Nombre de Jesús que trataron desde cuestiones “teológicas hasta proyectos de ingeniería, como el de un canal que uniese el Atlántico con el Pacífico-, a los que hay que añadir los pertenecientes a la Provincia de San Jorge y los del Colegio del Santo Cristo Crucificado en Guatemala, lectores en los conventos, catedráticos en la Universidad de San Carlos Prelados Eclesiásticos u Obispos, multitud de religiosos dignos de mención por sus no ordinarias virtudes, obras benéficas en favor de los nativos, culturales, la protección y fomento de las bellas artes: orfebrería, imaginería religiosa, artes literarias y música.

IGLESIA DE SANTA ANA  DE  CHIMALTENAGO.

De manera semejante ocurrió con los dominicos. Una prueba de la profundización de la evangelización en Guatemala durante el tiempo de la colonia hasta la independencia es la cantidad de templos, lugares de culto que han llegado hasta nosotros; hoy, por ejemplo, se puede recorrer la “ruta de la evangelización dominicana”, integrada por 27 iglesias o conventos, que Guatemala presentó en 2001 como candidata a su inscripción en el patrimonio mundial de la humanidad de la UNESCO, son las siguientes:

1.         Iglesia y convento de Santo Domingo de la Antigua Guatemala.

2.         Iglesia y convento de Santo Domingo de la Nueva Guatemala año

3.         Iglesia de Santa Ana Chimaltenango.

4.         Iglesia de Escuintla

5.         Iglesia de San Pedro Pinula

6.         Iglesias de Chichicastenango

7.         Iglesia de Santa Cruz del Quiché

8.         Iglesia de Zacualpa

9.         Iglesia de Sacapulas

10.       Iglesia de San Juan Cotzal

11.       Iglesia de Chajul

12.       Iglesia de San Jerónimo Verapaz

13.       Iglesia de Cubulco

14.       Iglesia de Rabinal

15.       Iglesia de San Miguel Chicaj

16.       Iglesia de San Mateo Salamá

17.       Iglesia y convento de Santo Domingo de Cobán

18.       Iglesia de Tactic

19.       Iglesia de Santa Cruz Verapaz

20.       Iglesia de San Cristóbal Verapaz

21.       Iglesia de Tamahú

22.       Iglesia de Tucurú

23.       Iglesia de Senahú

24.       Iglesia de Cahabón

25.       Iglesia de Lanquín

26.       Iglesia de San Juan Chamelco

27.       Iglesia de San Pedro Carchá.

 CRISTO NEGRO DE ESQUIPULAS. GUATEMALA.

En esta época concurrieron nuevos agentes de evangelización. Como personajes notables,  hay que mencionar a la mayoría de los obispos, a los franciscanos de los colegios de Propaganda Fide, a  los Padres Antonio Llinás y Antonio Margil de Jesús; éste fundó el colegio de Jesús Crucificado en Guatemala. También hay que citar a Fr. Melchor López de Jesús, colaborador suyo.

Logró gran fama de santidad en Guatemala, el canario Pedro de San José de Betencourt, que fundó los Betlemitas en Guatemala religiosos hospitalarios. Murió el 2 mayo 1667 en aquella ciudad, donde perdura su memoria con gran veneración.

Gracias a la Audiencia, a la Universidad, a la Capitanía General, al obispado que desde 1743 se convierte en arzobispado y a sus numerosas casas religiosas y parroquias, Guatemala . jugó un papel preponderante en el conjunto de la vida religiosa centroamericana.

Entre los nuevos agentes de evangelización hay que  destacar a  la Compañía de Jesús.

Tres épocas, me parece, marcan la presencia de la Compañía de Jesús en Guatemala.

La primera, la etapa colonial, iría desde 1609 (fecha del primer establecimiento de una comunidad jesuita en Antigua) hasta el 26 junio 1767, cuando el Fiscal D. Felipe Romana y Herrera al mando de un piquete de Dragones intimó a los jesuitas la Pragmática Sanción de Carlos III. Por ella debían abandonar los territorios del Estado español.

La segunda, la época moderna, iniciada con la llegada de dos jesuitas, capellanes de una expedición de emigrantes belgas en la costa atlántica en 1843, se consolida en 1851 cuando los expulsos de Colombia, a petición del Arzobispo, se establecen en la ciudad de Guatemala y más tarde en Quetzaltenango y Livingston. Esta etapa concluye en septiembre de 1871 con la expulsión decretada por el General Barrios, expulsión a la que se sumarían poco a poco el resto de las repúblicas centroamericanas.

La tercera época, que podríamos llamar contemporánea, comienza en 1938 cuando, por iniciativa del Nuncio Levame y con el apoyo del Arzobispo Rossell regresan los jesuitas a Guatemala, en tiempos del gobierno de Ubico y llega hasta nuestros días. Primero asumen la Iglesia de la Merced, más tarde el hoy Liceo Javier, y la Universidad Rafael Landívar, una historia más cercana y conocida por nosotros.

FIRMANDO LA EXTINCIÓN DE LOS JESUITAS.

Nos ocupamos ahora de la etapa colonial

La primera presencia de la Compañía en Guatemala data de 1579, cuando el P. Juan de la Plaza, nombrado Provincial de México pasa por la ciudad proveniente de Perú. El Cabildo de Guatemala solicitó al P. Plaza que dejara en Guatemala algún compañero y a Roma el envío de jesuitas, ofreciéndoles casa y hacienda.

Un deseo unido a otros previos: en 1577 la 1ª Congregación Provincial de los jesuitas mexicanos había tratado sobre la petición del Dr. Villalobos de enviar jesuitas a Guatemala y, en esas mismas fechas, el Obispo de Verapaz, fray Antonio de Hervias solicitaba jesuitas para su diócesis.

Al fin los Provinciales mexicanos accedieron. Después de tres expediciones misioneras enviadas desde Oaxaca, los jesuitas se establecieron en 1609 en Antigua Guatemala en casa ofrecida por el Chantre de la Catedral Lucas Hurtado de Mendoza que desde 1612 cambiarían por la donada por Doña Leonor de Celada

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COLEGIO JESUITA EN ANTIGUA GUATEMALA.

Pronto el Obispo les pidió que enseñaran Teología Moral en el Palacio episcopal y el P. Ramírez fue nombrado el primer “examinador sinodal del Obispado”. Comenzaba así la tradición docente de la Compañía en Guatemala. Esto además nos da idea de la organización  de la Iglesia guatemalteca por etas fechas.

Desde entonces se inicia un largo periplo de la Compañía a través de la vida en Guatemala  Junto con los del Colegio de Chiapas, la comunidad de Guatemala constituía el final de la avanzadilla sur de la Provincia jesuítica de Nueva España o México. Y, hasta el obligado exilio en 1767, nunca renunciaron a su presencia en medio de no pocas dificultades.

A lo largo del período colonial, unos 350 jesuitas vivieron y trabajaron en Guatemala. Según los Catálogos del Archivo romano de la Compañía, unos 180 jóvenes guatemaltecos dieron su nombre a la Compañía e ingresaron en ella.

Pero también ocuparon cargos de responsabilidad como Procuradores en Roma y hasta Provinciales como los PP. Oviedo, Arrivillaga, Arteaga y Estrada. Fueron insignes Rectores de Colegios jesuitas, guatemaltecos como el P. Cortés (Puebla), Vega (S. Luis Potosí), Vidaurre (Guanajuato) o Zepeda (La Habana)

La Compañía guatemalteca no se eclipsó con la expulsión de Carlos III. En los días del exilio, en Italia alcanzó celebridad intelectual el P. Fábregas, experto traductor del famoso códice maya Borjiano y sobre todo, quien dio nombre a toda una generación de poetas y latinistas, Rafael Landívar, cuya Rusticacio mexicana, más guatemalteca que mexicana, salió la luz en dos ediciones, en Módena y Bolonia en 1782.

Añadamos a esta lista de jesuitas afamados, los nombres de tantos alumnos que pasaron por las aulas de San Lucas o San Borja: eclesiásticos y laicos que ocuparon puestos claves en la sociedad centroamericana de la época como Obispos, miembros del clero o de la vida religiosa, Oidores de los Cabildos, Fiscales de las Audiencias, etc.

MANUEL DE LLANO. GUATEMALA

El recuerdo de los jesuitas no desapareció. En las Cortes de 1810, los diputados de Guatemala, Andrés y Manuel de Llano solicitaron el restablecimiento de la Compañía. El Arzobispo de Guatemala hizo una nueva petición en 1817.

En Guatemala se creó una Junta de restablecimiento que se reunía en la casa del historiador Domingo Juarros y que propuso al Rey que se entregara a los jesuitas el convento de San Agustín donde apenas existían religiosos.

Y el cabildo de Guatemala solicitó el pronto regreso de los jesuitas a Guatemala para volver a ser evangelizadores del pueblo y educadores de la juventud. ( Cf biblio3.url.edu.gt/Libros/tra_je_g.pdf‎)

 CONVENTO DE LA CONCEPCIÓN EN LA ANTIGUA GUATEMALA.

Nos referimos ahora a un fenómeno que tiene relación con las comunidades  de mujeres en el campo de la evangelización americana. Los historiadores tanto eclesiásticos como civiles, han dedicado escasa atención a la presencia de monjas, religiosas y mujeres en la colonización de América, es en nuestros días cuando se va despertando el interés por este hecho que da como resultado que la presencia de religiosas no fue tan insignificante como pudiera pensarse tras las escasa atención dedicada a este hecho.

Durante el período colonial todas las religiosas iberoamericanas eran monjas contemplativas que vivían en la clausura de sus monasterios, pero no por eso dejaron de jugar un papel decisivo en el afianzamiento y desarrollo del cristianismo.

Dejando aparte el alto valor testimonial e impetratorio de su vida, contribuyeron eficazmente a la protección de esposas y viudas desamparadas, a la recuperación de jóvenes descarriadas y a la educación de la juventud femenina, con su incalculable repercusión en la religiosidad de la familia y en la moralización de la sociedad.

Pero junto a ellas proliferaban por todas partes beateríos y casas de recogimiento. No pocas de sus moradoras habrían merecido el título de religiosas, pero los prejuicios raciales, la escasez de recursos y el ordenamiento canónico de la época las privaron de él.

Muchas vivían en comunidad, se ajustaban a las normas de una de las reglas aprobadas por la Iglesia y, con frecuencia, pronunciaban votos simples.

Durante los siglos XVI, XVII, XVIII  dieron origen a no pocos monasterios de vida contemplativa; y en los dos siguientes, a congregaciones religiosas de vida activa. Cualquier descripción de la vida religiosa en Iberoamérica que prescindiera de ellas sería incompleta.

PAPA PAULO III. OBRA DE TIZIANO.

El primer convento americano surgió en la ciudad de México en 1540 y fue obra de Juan de Zumárraga. El gran arzobispo, íntimamente persuadido de la necesidad de contar con algún monasterio en su diócesis, apenas obtuvo la correspondiente licencia de Paulo III, dio el hábito concepcionista a cuatro beatas reclutadas en España por el franciscano Antonio de la Cruz.

Las beatas habían viajado a México en 1530 en compañía de Hernán Cortés y durante diez años se habían dedicado a la instrucción cristiana de las hijas de los caciques. En septiembre de 1541 ingresaron dos jóvenes españolas, a las que siguieron grupos cada año más numerosos.

Entre las novicias de 1552 encontramos a dos nietas del emperador Moctezuma. Muy pronto la casa se quedó pequeña y hubo que pensar en su ampliación. Tanto la abadesa de la Concepción como el cabildo eclesiástico y el ayuntamiento de la ciudad abogaron por ella en cartas  a Carlos V (1552) y Felipe II (1561).

EL CONVENTO DE LA CONCEPCIÓN DE GUATEMALA.

En 1565 la Concepción alojaba ya la bonita cifra de 64 profesas. Pero todavía habría que esperar otros cuatro años antes de que se autorizara la construcción del convento Regina Coeli (1570).

Entre 1570 y 1600 las monjas de la Concepción desplegaron una gran actividad fundacional, dando vida a cuatro conventos de su orden en la ciudad de México (1573, 1580,1594 y 1600) y a otros tres en Durango (1572), Guadalajara (1578) y Guatemala (1578); encauzaron la vida religiosa de las dominicas de Oaxaca (1575) y de las jerónimas de la capital azteca (1585) y participaron en la fundación del convento de Santa Clara de la misma ciudad (1573)

. Por su parte, las religiosas de Regina Coeli abrieron otro convento concepcionista en Oaxaca (1576). Simultáneamente surgían otros monasterios de dominicas, clarisas y jerónimas.

En 1600 entre México y Guatemala albergaban ya 22 conventos de clausura, distribuidos por ocho ciudades: México (11), Guadalajara (2), Puebla (3), Oaxaca (2), Durango (1), Mérida (1), Guatemala (1), Morelia (1), y pertenecientes a cuatro órdenes: concepcionistas (12), dominicas (5) “, clarisas (2) y jerónimas (3)( Cf.cvc.cervantes.es/lengua/thesaurus/pdf/50/TH_50_123_594_0.pdf‎).

 

5.- LA IGLESIA EN EL PROCESO DE INDEPENDENCIA DE GUATEMALA.

 En primer lugar los dirigentes de Chiapas en Guatemala   por medio de un acuerdo impulsaron su Independencia del Reino de Guatemala y declararon su rompimiento con las autoridades de la Audiencia para unirse al Imperio Mexicano.

. Ante esta noticia de Tuxtla anunciando su Independencia y su adhesión a México, el Ayuntamiento de Guatemala decidió convocar a una junta general en el Real Palacio para el 15 de setiembre.

Fueron llamados: el arzobispado, la Real Audiencia, el Ayuntamiento, el Claustro Universitario, el Colegio de Abogados, la Auditoría de Guerra, los jefes generales de los cuerpos militares, el Protomedicato, las órdenes religiosas, los curas párrocos y la Diputación Provincial.

La nota citatoria para convocar a los miembros de la Iglesia llegó al deán del cabildo catedralicio, por lo que el mismo  decidió citar a una reunión urgente los canónigos para esa misma noche.

A la reunión se presentaron todos sus miembros; se les leyó la nota citatoria que les solicitaba la asistencia de dos representantes del Cabildo  a la junta del día siguiente.

Así, la representación de la Iglesia estuvo encabezada por el arzobispo de Guatemala, el doctor fray Ramón Casaus y Torres; el deán doctor Antonio García Redondo representó al cabildo eclesiástico, también asistió el canónigo José María Castilla con el cargo de provisor y vicario general del arzobispado; además, la Iglesia incluyó en su representación a los superiores de las órdenes religiosas y a los rectores de las principales parroquias.

La junta extraordinaria se declaró abierta el 15 de setiembre de 1821 y se leyeron los comunicados de los ayuntamientos de Chiapas, Comitán y Tuxtla con la nota para considerar la Independencia y unirse al Plan de Iguala; luego de abierta la sesión, se puso en discusión lo que se había comunicado en la nota citatoria.

El primero que hizo uso de la palabra fue el arzobispo Casaus y Torres, como se ha señalado, era un seguidor de la monarquía y sostuvo sus ideas durante su alocución, atacó cualquier forma de Independencia que se propusiera y, más aún, la fórmula propuesta por el Plan de Iguala y los independentistas, y señaló que la Junta de Notables no tenía nada que hacer más que esperar la decisión de la Corte española sobre dicho plan.

Lo siguió en el uso de la palabra, José Cecilio del Valle, quien a pesar de tener el cargo de Auditor de Guerra, se pronunció a favor de la Independencia de España y en contra del arzobispo, pero sugirió esperar y consultar antes de tomar cualquier medida.

El otro miembro de la Iglesia que le correspondió continuar, fue el provisor y vicario general de la Iglesia de Guatemala, el canónigo José María Castilla , él atacó la propuesta de espera de Valle y rechazó totalmente lo propuesto por Casaus y Torres; sus palabras fueron de gran fervor libertario por una Independencia total y sin espera, como lo señala Estrada Monroy.

 Esta actitud y sus manifestaciones, señalaron una rasgadura del cuerpo de la Iglesia, ya que atacó fuertemente a su cabeza.

El ambiente del recinto se fue caldeando hasta que cundió el entusiasmo total lo que fue secundado por el pueblo congregado en las afueras.

Ante el giro que se estaba dando de los acontecimientos, Casaus y Torres muy indignado, pero manteniendo la compostura, solicitó que se le permitiera retirarse del recinto, lo que se le concedió.

De los 17 representantes de la Iglesia entre sacerdotes y frailes, que asistieron a la Junta de Notables, ocho se pronunciaron a favor de la Independencia y nueve en contra .

ARZOBISPO RAMÓN CASAUS Y TORRES.

Sin embargo, el arzobispo Casaus y Torres cambió su actitud y el 20 de setiembre en unión del cabildo catedralicio, firmó el Acta de Independencia y pidió a los curas y a los superiores de las órdenes religiosas que juraran la Independencia; él mismo fue quien elaboró la fórmula de juramentación.

Al día siguiente, 21 de septiembre, se celebró una misa de acción de gracias y se cantó un Te Deum. El canónigo José María Castilla tuvo a cargo el sermón. No se ha podido establecer con exactitud cuándo fue que Casaus y Torres modificó su criterio con respecto a la Independencia de España, se supone que probablemente fue cuando comprobó el apoyo mayoritario que tenía este paso, por lo tanto, no le quedaba más que plegarse a la Independencia y dejar atrás su afirmación de que prefería “estar muerto” antes que apoyar la Independencia de España.

Acatando el mandato de Casaus, las órdenes y los religiosos, así como el clero secular empezaron a jurar la Independencia. La primera orden religiosa que siguió la orden fue la de los belemitas del convento de Belén; esta orden fue la primera fundada en América por san Pedro de Betancur en Guatemala; como se indicó, la orden había resentido la presión y la invasión de su intimidad por parte del virrey de Nueva España en setiembre de 1811, hecho que pudo conducir a sus miembros a una rápida decisión y firmar el 28 de setiembre del 1821 la emancipación de España.

Se acordó que el Acta fuera enviada también a las otras provincias de la capitanía..( http://www.afehc-historia-centroamericana.org/?action=fi_aff&id=3034‎).

 6.-LA IGLESIA TRAS LA DECLARACIÓN DE LA INDEPENDENCIA.

 Con la independencia vinieron pronto los conflictos serios, especialmente con Morazán,. Francisco Morazán, es proclamado Presidente de la Federación e invade Guatemala, saqueando la Capital de la Federación, la medida más radical que toma el 9 de julio es el destierro a perpetuidad y en forma inmediata del Arzobispo Metropolitano, el dominico Ramón Cassaus y Torres, juntamente con todas las órdenes religiosas, despojando a la Iglesia de todos sus bienes, derechos y privilegios.

En 1845 tras la muerte de Cassaus y Torres, toma plena posición como el IX Arzobispado Metropolitano Mons. Francisco de Paula García Peláez, en Guatemala, impulsando la restauración de la Iglesia comenzando con el Cabildo y el Seminario, además hace las gestiones necesarias para que vuelvan, aunque muy disminuidos, los dominicos, franciscanos, recoletos y mercedarios. No regresan los betlemitas y los agustinos. A cambio, discretamente, arriban los capuchinos, los oratorianos de San Felipe de Neri y los paulinos de San Vicente de Paul.

Hubo momentos de tregua y mejoría hasta 1871, especialmente bajo el mando de Rafael Carreras, pero desde la presidencia de Justo Rufino Barrios se fomentó una política anticatólica, con nuevas expulsiones de religiosos, matrimonio y escuelas laicas, etc.

Mejoró la situación con el presidente Jorge Ubico (1935-43), pero de 1945 a 1954 se dio una situación filomarxista con los presidentes José Arévalo y Jacobo Arbenz.

Desde la presidencia de Castillo Armas (1953-57) cambió la actitud oficial con la Iglesia, reflejada en las nuevas Constituciones, concediendo a la Iglesia la libertad de que carecía en muchos órdenes de la vida eclesiástica, enseñanza, etc. Con ello han vuelto las órdenes religiosas o entrado otras nuevas Congregaciones e Institutos.

 EL OBISPO JUAN JOSÉ GERARDI.

7.-  TESTIMONIOS  DE MARTIRIO EN LA IGLESIA DE GUATEMALA.

Roma, 26 de abril de 2013 (Zenit.orgRedacción | 531 hitos

La Iglesia católica en Guatemala recordó hoy los quince años del asesinato del obispo Juan José Gerardi Conedera, llevado a cabo a las 54 horas de hacer público el informe interdiocesano denominado Recuperación de la Memoria Histórica (REHMI), Guatemala Nunca Más, que documentó más de 55.000 violaciones a los derechos humanos durante el conflicto armado (1960-1996), la inmensa mayoría atribuidas al Ejército y fuerzas paramilitares.

“La conmemoración del décimo aniversario del martirio del obispo Juan Gerardi, nos obliga a hacer memoria histórica del martirio en Guatemala, tierra sagrada, regada con la sangre de multitud de hombres y mujeres que soñaron con “otra Guatemala distinta”.Multitud de indígenas, campesinos, sindicalistas, estudiantes, profesionales, políticos, gente de iglesia… fueron asesinados por su compromiso en la construcción de un país más justo, libre y humano.

Me voy a detener en el martirio de aquellos cristianos y cristianas que, desde su fe, se comprometieron por la causa de la justicia, que es la causa de Dios.

En la década de los años 70 y 80, los catequistas fueron especialmente buscados y perseguidos por el ejército, la policía judicial y los escuadrones de la muerte debido al liderazgo que ejercen en sus comunidades. Son estos los que han aportado el mayor número de mártires entre los agentes de pastoral.

En aquellos años, en muchas regiones del país ya no se podía celebrar la palabra de Dios. La Biblia fue considerada como un libro subversivo, y es que en verdad lo es porque Dios nos llama a practicar la justicia al lado de los pobres y a vivir como hermanos, sin discriminación alguna, y en una realidad de injusticia, desigualdad, discriminación y represión como la que había entonces, la Palabra de Dios se hizo peligrosa para los poderosos y sus fuerzas armadas.

El ejército y la policía constantemente hacían registros en las casas. Si encontraban una Biblia, sobre todo la versión Latinoamericana, no sólo se la llevaban para destruirla sino que acusaban al dueño de la casa de ser comunista y, en muchos casos se lo llevaban para eliminarlo. Poseer una Biblia en Guatemala en aquellos años era arriesgar la vida. He aquí un testimonio que yo recogí en el año 1981:

“Llegan los soldados a nuestra comunidad, registran las casas. En algunas encontraron biblias, las pisotearon, las rompieron, las quemaron allí mismo, delante de la familia y decían: “Si ustedes siguen con esto los vamos a matar”.

Entonces, algunos, para defender sus vidas, enterraron el libro de la Biblia en un lugar escogido dentro de la casa, y colocaron sobre ese lugar una candela encendida, “que simboliza la luz de la palabra de Dios” y por las noches se juntaban, recordando algunas frases bíblicas y oraban en torno a ella.

En esa época otros catequistas se vieron en la necesidad de trabajar en forma clandestina, reuniéndose en pequeños grupos para no despertar sospechas y para que “los del gobierno no se den cuenta”.

En estas reuniones celebraban la palabra de Dios, la comentaban entre todos y, en ocasiones, participaban de la Sagrada Comunión , “porque en el Cuerpo de Cristo –decía el catequista Nicolás Castro- encontramos la fuerza para resistir y permanecer fieles a Dios”.

MARTIRES DE GUATEMALA.

A lo largo y ancho del país, centenares de catequistas, veinte sacerdotes, dos religiosas y un obispo fueron asesinados y catorce templos convertidos en cuarteles del ejército. Juntamente con El Salvador, Guatemala es el país de América Latina que más mártires ha tenido.

La Conferencia Episcopal de Guatemala, en un comunicado de agosto de 1981 dijo: “ La Iglesia sufre persecución por su fidelidad en cumplir la misión que Cristo le ha confiado de salvar al hombre del pecado y de todas sus consecuencias, anunciando la redención y denunciando con vigor todo lo que se opone a la realización plena, temporal y eterna de todos los hombres…”

La sangre derramada de nuestros mártires de Guatemala y de toda América Latina revela la fidelidad y esperanza que se esconde en nuestras comunidades cristianas. El martirio abre la perspectiva de la trascendencia, de lo absoluto, y como es fruto de fidelidad y esperanza, convoca y anima al compromiso por hacer presente en nuestro país la utopía del reino de Dios. El martirio es signo de resurrección y vida.

Es por eso que recordamos con alegría pascual el martirio de monseñor Juan Gerardi, que a igual que monseñor Oscar Romero, son un testimonio de fidelidad de la iglesia latinoamericana. Es por eso que los cristianos de Guatemala no olvidan a sus mártires. Ellos son una luz en el arduo camino del seguimiento de Jesús y una fuerza que nos motiva a la construcción de una “Guatemala distinta”, como señalaba monseñor Gerardi.(  Cf.peregrinos-robertoyruth.blogspot.com/…/guatemala-tierra-de-mrtire)

 8.- LA IGLESIA CATÓLICA EN GUATEMALA HOY.

 A la hora de hablar de la Iglesia católica en Guatemala en el siglo XXI nos referimos a algunos de los aspectos de su vida.

 a) Estructura

La Iglesia católica en Guatemala está estructurada de forma semejante a como lo están las comunidades católicas en todo el mundo, y que han llegado a ser autosuficientes para el ejercicio de su misión. El eje central sobre el que gira la organización son las diócesis que por lo general están situadas en un territorio, presididas por un obispo y su presbiterio  en comunión con la sede de Pedro en Roma.

Las diócesis se dividen en parroquias regidas por un párroco nombrado por el obispo  de acuerdo con el código de derecho canónico.

En Guatemala estás son las diócesis que abarcan todo su territorio.

             

Diócesis de Guatemala (1534-1743) Diócesis de Verapaz (1561-1603) 

Archidiócesis de Guatemala: desde 1743

Diócesis de Escuintla, desde 1994

Diócesis de Jalapa, desde 1951

Diócesis de Santa Rosa de Lima, desde 1996

Diócesis de Verapaz, desde 1936

Diócesis de Zacapa Santo Cristo de Esquipulas, desde 1951

Arzobispado de Los Altos QuetzaltenangoTotonicapán: desde 1996

Diócesis de Huehuetenango desde 1967

Diócesis de Quiché desde 1967

Diócesis de San Marcos desde 1951

Diócesis de SololáChimaltenango, desde 1951

Diócesis de SuchitepéquezRetalhuleu, desde 1996

Vicariato de El Petén, desde 1984

Vicariato de Izabal, desde 1988

Nunciatura de Guatemala.

CATÓLICOS SE MANIFIESTAN EN GUATEMALA.

b) Estadísticas.

Religión.                                                     Porcentaje

Catolicismo.                                                  51.3%

Protestantismo diversas confesiones.         36.7%

Sin religión                                                     9.1%

Mayas                                                              0.4%

Otros                                                               2.5%

Judaismo                                                        0.9%.

IMAGEN DE LA VIRGEN DEL ROSARIO PATRONA DE GUATEMALA .

c) Devoción a la madre de Dios.

 Guatemala como otras naciones de América tiene una gran devoción a la Madre de Dios, fue este sin duda un legado recibido de España. La Madre de Dios es venerada en múltiples pueblos y ciudades bajo diversas advocaciones: Virgen del Carmen, de la Merced, de Guadalupe, del Pan, de la Asunción… La Virgen del Rosario es la Patrona de Guatemala

            La imagen de Nuestra Señora del Rosario, obra de artistas desconocidos, fue terminada hacia el 1592. Mandada a hacer por el sacerdote dominico Fray López de Montoya, fue confeccionada totalmente en plata pura. Su forma original no puede ser apreciada, pues la imagen se presenta a los fieles revestida de elaboradas vestiduras y adornos.

La Virgen tiene un hermoso rostro que, según cuentan sus devotos, cambia su color rosado encendido a otro mucho más pálido cuando surge algún conflicto o se aproxima alguna desgracia para la nación

.

TEMPLO VIRGEN DEL ROSARIO.

La imagen lleva un gran rosario en la mano derecha y la otra sostiene al Niño que aparece confiadamente dormido mientras su madre lo sostiene.

La tradición popular dice que la Virgen María salió a recorrer la América y el Niño se durmió al llegar a Guatemala, por eso se quedó en la imagen así.

Los líderes de la independencia la proclamaron Patrona de la nueva nación en 1821 y ante ella juraron no descansar hasta obtener la libertad de Guatemala.

La Virgen del Rosario fue solemnemente declarada “Reina de Guatemala” en 1833 y coronada canónicamente el 28 de enero de 1934. La gran ceremonia tuvo lugar en la plaza principal, al frente de la fachada de la Catedral, durante el pontificado de Pío XI. La coronación de la imagen debió hacerse al aire libre pues no se halló ningún templo lo suficientemente grande para albergar a la multitud.

La corona que el Arzobispo Luis Durou colocó sobre la cabeza de la bendita imagen, es una valiosa obra de orfebrería que manifiesta la devoción y el entusiasmo popular de los guatemaltecos.

La Iglesia y Convento de Santo Domingo, santuario actual de la Virgen del Rosario, es un templo de amplias naves, de bóveda de ladrillo y cal que comenzó a construirse en 1788 y se terminó en 1808.

Octubre, mes dedicado al Rosario, es el acontecimiento religioso y popular más importante para el pueblo y la nación guatemalteca. Todo el mes se convierte en ocasión de celebración, de fiesta y de constantes peregrinaciones al Santuario de la Virgen del Rosario.

Esta página es obra de Las  Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María.

d) Cáritas Guatemala.

Caritas de Guatemala lucha por una sociedad justa, democrática y pluralista, en la que las autoridades sean representativas, transparentes y participativas, y las personas vivan dignamente con sus necesidades básicas satisfechas.

Plantilla 1,000.Voluntarios 500.Beneficiarios100,000

Caritas Guatemala trabaja con miras a lograr:

una mayor participación de los hombres y mujeres en la sociedad civil y la política;

el fomento de los valores humanos y las expresiones culturales;

la mitigación de la pobreza a través del desarrollo humano integral;

el aumento de las capacidades en materia de organización, gestión e incidencia, a fin de que las comunidades puedan tener acceso a servicios básicos.

Tras muchos años de régimen militar en que murieron 500.000 personas, Guatemala ahora tiene un gobierno civil, pero la violencia y la criminalidad siguen siendo generalizadas.

La pobreza y las desigualdades son los problemas principales: la mitad de la población vive por debajo de la línea de pobreza y el 70% de la tierra está en manos del 1% de los habitantes. A las comunidades indígenas se les margina y sus culturas e identidades étnicas son objeto de represión.

En 2005, el huracán Stan ocasionó graves inundaciones y deslizamientos de tierra, que causaron la muerte de 1.500 personas y afectaron a 400.000 miembros de las comunidades indígenas. Caritas Guatemala ha colaborado activamente con los proyectos de reconstrucción.

FUENTES. Las indicadas en el tema.

 

sanchoamigo.