SITUACIÓN DE PARAGUAY EN SUDAMÉRICA.

SÍNTESIS DE LA HISTORIA DE LA IGLESIA CATÓLICA EN PARAGUAY.

 En el desarrollo del tema nos acomodaremos al siguiente esquema:

 1.- Asunción del Paraguay ” Madre de ciudades.”

2.-La diócesis de la Asunción del Paraguay.

3.-Las órdenes religiosas en la evangelización del Paraguay.

4.- La Iglesia en la independencia.

5.-La Iglesia después de  la independencia.

6.- La Iglesia del Paraguay hoy.

 1.- ASUNCIÓN DEL PARAGUAY “MADRE DE CIUDADES.”

 La historia del Paraguay   comenzó indirectamente en 1516 con la expedición fallida de Juan Díaz de Solís al estuario del Río de la Plata . Solís  y la mayor parte de la expedición murió a manos de los churruas.

            Entre los supervivientes  estaba Alejo García, un aventurero portugués que había adquirido conocimientos del guaraní viviendo entre los indigenas. García  maravillaba con sus  narraciones sobre “El Rey Blanco” quién, se decía, vivía más allá al oeste y gobernaba ciudades de incomparable riqueza y grandioso esplendor.

            Marchando hacia el oeste, el grupo de García descubrió las cataratas de Iguazú (en guaraní, “Aguas Grandes fundada.”), cruzó el río Paraná  , llegó al y sitio de la actual Asunción trece años antes de  que fuera fundada.

             Allí el grupo reclutó un ejército pequeño de 2.000 guerreros guaraníes locales, eso fue entre fines de 1524 y comienzos de 1525.

            Este grupo  mixto entró en plan de pillaje alzándose con un botín impresionante de plata pero antes de que el ejército del Inca reinante, Huayna Cápac, llegara para presentarle combate, se retiró en orden con el botín a cuestas pero Alejo García fue asesinado por sus aliados indios cerca de la actual ciudad de San Pedro sobre el río Paraguay respetando la vida de su hijo, el primer mestizo paraguayo.

 GUARANIES DEL PARAGUAY.

Las noticias de la correría en el país incaico sedujeron a posteriores exploradores españoles y atrajeron a Sebastián Gaboto al Río Paraguay dos años después.

            Hijo del famoso explorador genovés Juan Gaboto, Sebastián Gaboto estaba navegando al Oriente en 1526 cuando oyó hablar de las hazañas de García . Gaboto fue el primer europeo en decidir explorar a conciencia el estuario del Plata.

            Dejando una fuerza pequeña en la orilla norteña del anchuroso estuario, Gaboto  después de diversas correrías entró en el río Paraguay.

            Aproximadamente cuarenta kilómetros debajo del sitio de Asunción, Gaboto encontró una tribu guaraní con posesión de objetos plateados, quizás algunos de los despojos del tesoro de García. Creyendo haber encontrado la ruta hacia las riquezas del Perú, Gaboto nombró al río Paraguay como “Río de la Plata”, aunque hoy el nombre sólo se aplica al estuario donde a sus orillas está actualmente la ciudad de Buenos Aires.

            Gaboto se volvió a España en 1530 y el emperador Carlos V  fue informado sobre sus descubrimientos. Carlos V le dio permiso a Don Pedro de Mendoza para poder montar una expedición al estuario del Plata. El emperador también nombró gobernador del Río de la Plata a Mendoza y le concedió el derecho de nombrar a su sucesor.

            Mendoza después diversas y desastrosas operaciones , despachó a Juan de Ayolas   a  explorar una posible ruta a Perú.  Ayolas acompañado por Domingo Martínez de Irala, llegó a una bahía pequeña en el río Paraguay que  llamó Candelaria, el actual  Fuerte Olimpo. Dejando a Irala como lugarteniente suyo, Ayolas se aventuró en el Chaco en búsqueda de la Sierra del Plata llegando a saquear el Perú y nunca se lo volvió a ver de nuevo aunque se cree que lo hayan matado los payagua, indios chaqueños.

JUAN SALAZAR DE ESPINOSA. ÓLEO DE MODESTO DELGADO.

             Entonces Mendoza ordenó a dos miembros de la expedición, Juan de Salazar de Espinosa y Gonzalo de Mendoza a buscar a Ayolas mientras él los esperaría a bordo de sus buques enfrente de Buenos Aires no en tierra firme.

            Ambos exploraron el río Paraguay y se detuvieron  en un excelente anclaje, y lo declararon que era un buen lugar de “amparo y reparo de la conquista Ahí comenzaron a construir un fuerte el 15 de agosto de 1537, la fecha de la Fiesta de la  Asunción, llamándolo por este motivo Nuestra Señora de la Asunciòn.

            Luego subieron río arriba y se encontraron con Irala quien tenía órdenes de esperar a su jefe Ayolas. Los tres hombres lo buscaron sin resultados positivos. Entonces Salazar y Gonzalo de Mendoza descendieron el río de regreso a Asunción.     Irala luego de esa fundación debió de librar unas batallas contra los indios kario dueños de esa tierra capitaneados por su mitológico cacique Avambae, debiendo vencerlos duramente al pie de un cerro que domina la vista de la actual Asunción.

            Esa formación geográfica fue bautizada como Lambaré, españolizando así el nombre del cacique vencido. Hoy es una populosa ciudad vecina a la capital paraguaya. A la larga esos indios kario se aliaron con sus vencedores para hacer frente ante los indios guerreros payagua y guaikuru. En prenda de alianza, los kario dieron mujeres a los españoles, tocando hasta diez mujeres  a cada jefe español.

            La convivencia entre españoles y nativos fue en estos comienzos muy marcada lo que originaría que en Paraguay surgiera muy pronto la clase de los mestizos.

 ASUNCIÓN. CAPITAL DEL PARAGUAY. HOY.   

Después de unos 20 años Asunción  tenía una población de aproximadamente 1.500 personas. Los embarques transcontinentales de plata atravesaron ese villorio desde el Perú hacia Europa, de esa forma Asunción se convirtió en el núcleo de una provincia española que abarcó una porción grande de Sudamérica, tan grande que fue apodada como la “Provincia Gigante de las Indias“.

            . Desde Asunción han partido varias expediciones más para fundar fortines que hoy día son grandes ciudades sudamericanas lo cual le valió a Asunción el Apodo de ” Madre de Ciudades, que aún llena de orgullo a los asuncenos.

            En estas correrías los españoles fundaron  en Paraguay : Asunción, pisaron territorio de san Pedro, fundaron Candelaria, hoy Fuerte del Olimpo y Lamparé, además de otros lugares que hizo que Asunción fuese el centro de la “Provincia Gigante de las Indias”, que incluía porciones de Bolivia, Perú Uruguay, Paraguay y Argentina.

FUNDACIÓN DE LA ASUNCIÓN DE PARAGUAY.

En cuanto a la evangelización conocemos los nombres de algunos clérigos que acompañaron a los conquistadores.

             Los primeros frailes que tomaron parte en la expedición conquistadora de Pedro de Mendoza pertenecían a las órdenes de la Merced  y a los Jerónimos orden esta última que no llegó a fundar convento en el Paraguay.. Figuraban también varios clérigos seculares. La evangelización comenzó por las mujeres indígenas que, legítima o ilegítimamente, se unieron a los españoles, siguiéndoles los hijos mestizos, que pronto formaron el principal núcleo cristiano paraguayo, pues en 1545 ya eran 600.

            En la expedición de D. Pedro de Mendoza habían viajado dos mercedarios, Fray Juan de Salazar y Fray Juan de Almancia o Almazán y cuatro frailes jerónimos

.( Cf. country.paraguay.com/historia/historia_del_paraguay.php.) 

 

 LA VIEJA CATEDRAL DE LA ASUNCIÓN.

2.-LA DIÓCESIS DE LA ASUNCIÓN DE PARAGUAY.

 El Obispado del Río de la Plata, con sede en Asunción, se creó por Bula del Papa Paulo III el 1 de julio de 1547, en calidad de Diócesis Sufragánea del Arzobispado de Lima.

            Los abusos de autoridad y los malos tratos de que eran víctimas los indígenas movieron a fray Bernardo de Armenta a pedir al Rey, en1544, el nombramiento de un obispo para Asunción.” La presencia de un prelado en dicha ciudad (dice Armenta al Rey) redundaría en beneficio de los naturales, pues con su vida y ejemplo lo remediaría todo y sería “protector que ampare y defienda a los indios de los muchos agravios que les son hechos y se les hacen”.

            El primer obispo nombrado para la diócesis fue Juan de los Barrios quien no llegó nunca a posesionarse de ella. El primer obispo que ejerció en la diócesis fue fray Pedro Fernández de la Torre, entre 1556 y 1573,  trajo consigo a varios religiosos de San Francisco y de la Merced, los cuales de inmediato tomaron a su cargo la tarea de convertir a los indios a la fe cristiana.

            Nos consta la toma de posesión y celebración de su llegada a la diócesis.

.           Había venido S. Ilma. con la armada de D. Martín de Urué, portador del Nombramiento real de Martínez de Irala por Gobernador de aquella Provincia.

            En medio de la alborozada multitud de españoles, indios y mestizos había doce clérigos, dos frailes menores y dos mercedarios. Eran, si exceptuamos los pocos misioneros ausentes, toda la clerecía de la diócesis.

             En 1609  la diócesis pasó a depender de la nueva Diócesis metropolitana de Charcas, al desmembrarse esta del Arzobispado de Lima.

             En 1617 se produce la división de la Provincia del Paraguay en dos gobernaciones. Buenos Aires, capital de una de ellas, se erige en Obispado independizándose del de Asunción en 1620.

            Otro de los primeros obispos de la diócesis paraguaya fue Martín Ignacio de Loyola (1603- 1608), En 1594 salió para América del Sur donde fue nombrado obispo de Paraguay el 19 de noviembre del año 1601.

            Pronto convocó el sínodo de Asunción o Rioplatense. Fruto de este sínodo fue una amplia transformación de la legislación civil en aras de mejorar las situaciones de los indígenas en referencia a sus relaciones laborales, relación con el trabajo y actitudes ante la mujer, etc  y se determinó que la evangelización de los indios debía hacerse en lengua guaraní, adoptándose además como catecismo oficial el Catecismo límense que había traducido a esa lengua fray Luis Bolaños bajo el lema para la buena enseñanza de la doctrina cristiana de los naturales. En el sínodo paraguayo participó el que, a la  postre, sería el primer beatificado paraguayo. Roque González.

Posteriormente dos obispos de Asunción tendrían  un especial influjo tanto en la cristianización de Paraguay como en  su historia, nos referimos a Fray Bernardino de Cárdenas , en el siglo XVII y  a fray Juan Arregui en el XVIII. Ambos ejercerían tanto el poder religioso como el político por aclamación popular.

            Ambas elecciones tuvieron lugar durante la Revolución Comunera, La misma se desarrolló entre 1544 y 1735 en la época colonial, y llegó a su punto más álgido con la elección del obispo Cárdenas como gobernador del Paraguay.

            Al hablar de Revolución comunera nos referimos al hecho por el que el Cabildo de Asunción como representante de la comunidad tomó el mando en Paraguay .

            El Cabildo de Asunción asumió el ejercicio del gobierno provincial en varias ocasiones  y lo hizo en virtud de la Real Provisión del 12 de setiembre de 1537, una medida de excepción para cubrir las vacantes en el poder civil  que se dieran en el Paraguay y Río de la Plata, disposición por demás insólita en el imperio español.

            Aunque la misma fue otorgada para el caso en que don Pedro de Mendoza no hubiera dejado sustituto legal o fallecido éste sin haberlo hecho, se autorizaba a los vecinos de Asunción a elegir gobernador “según Dios y sus conciencias”.

            Dicha provisión real mantuvo su fuerza legal durante la vigencia de las capitulaciones de Mendoza (c.1568), sin embargo, ella volvió a relucir en 1598 para la designación de Hernandarias como gobernador del Paraguay, y durante los siglos XVII y XVIII en las proclamaciones populares de los obispos ya citados.

             Fray Bernardino de Cárdenas  fue propuesto para el obispado del Paraguay en 1638, llegando a su sede episcopal de Asunción dos años después. Hombre enérgico y celoso custodio de la disciplina de la Iglesia.

            Trató de evitar la intromisión del poder civil en los asuntos eclesiásticos, hecho que lo llevó a un enfrentamiento con el gobernador Gregorio de Hinestrosa. Cárdenas sufrió dos largos años de exilio y luego, con la mediación de la Audiencia de Charcas fue restituido a su sede; para entonces, Gregorio de Hinestrosa ya había sido removido por Diego de Escobar y Osorio.

            Con su retorno, la estrella de Cárdenas brilló con más fuerza y ante la muerte repentina del sucesor de Hinestrosa, los vecinos de Asunción se reunieron en Cabildo abierto y lo proclamaron gobernador.

            Él mismo relata su elección al Rey  con estas palabras:

            Esta ciudad tiene una Cédula y privilegio del Emperador Carlos V, abuelo de Vuestra Majestad para que en caso que muera el Gobernador, sin dejar nombrado Teniente, elijan los ciudadanos la persona más digna y útil por su Gobernador, haciendo juramento, y a la que así eligieron todos, o la mayor parte, da Vuestra Merced ipso facto, la facultad y jurisdicción de Gobernador, y manda que todos le obedezcan, y no pone obligación de traer confirmación, sino tan solamente de dar aviso a vuestra Persona Real, como lo hago.             

Así la obedeció ahora el Cabildo como Cédula de su Emperador y Señor; para su cumplimiento hizo juntar todos los vecinos y moradores de los suburbios y de la ciudad para día señalado, en que se juntaron casi todos en la plaza, cerca de las casas del Cabildo y habiendo oído la Cédula y hecho el juramento de elegir la persona más conveniente y digna pareciéndoles, quizá con impulso superior, que la mía lo era, según las necesidades presentes, sin estarlo yo en la Junta, levantaron la voz, que suele ser de Dios la del Pueblo entero, y a gritos, que llegaban al cielo decían que querían por su Gobernador al Señor Obispo, al Señor Obispo, al Señor Obispo. Por lo cual y por otras razones superiores y gravísimas y otras inferiores, me hallé obligadísimo y forzado en conciencia, siendo requerido y muy requerido con ruegos, y lágrimas de la Ciudad, a aceptar, como acepté su gobierno temporal”. 

    FRANCISCANOS BAUTIZANDO. 

Invocando la Real Provisión de 1537  el Cabildo de la Asunción eligió y aclamó también  por Gobernador al obispo de Buenos Aires, fray Juan de Arregui, un valeroso franciscano octogenario que ha defendido desde el púlpito la justicia de la causa comunera, que ejerció como gobernador  durante unos meses en Paraguay logrando con su presencia poner paz entre las diversas partes contendientes por el poder en Paraguay.( Cf. archivo.abc.com.py/2008-04-13/articulos/406110/bernardino-de…)

En definitiva la diócesis de la Asunción fue el centro impulsor de la evangelización tanto en sus comienzos como durante el tiempo de la colonia, sus obispos recurrieron a las órdenes religiosas de su tiempo para que llevasen adelante la tarea de la evangelización de Paraguay, sin olvidar al clero secular que servía dentro de las estructuras de una diócesis: cabildo catedralicio, parroquias etc.

 3.-LAS ÓRDENES RELIGIOSAS  EN LA EVANGELIZACIÓN DEL PARAGUAY.

 Cuatro órdenes religiosas tenían asiento en el Paraguay colonial: franciscanos, mercedarios, dominicos y jesuitas..

 a). Los franciscanos.

 Los franciscanos fueron de los que más gran influencia ejercieron en la vida política y cultural. Además de los obispos de los que hemos hablado  anteriormente otros franciscanos   se sumaron en su mayor parte, a la lucha de los paraguayos en la revolución comunera..

            Varios paraguayos vistieron el hábito franciscano, entre ellos  Fray Gabriel de la Anunciación, hermano del historiador Ruy Díaz de Guzmán en 1598, que había profesado en 1590 y entró a los bosques a predicar a los indios; y alcanzó más tarde la investidura de Guardián del Convento de Buenos Aires.

            Contemporáneo suyo y dedicado a similar tarea era el guaireño Fray Juan Bernardo, martirizado por los infieles. El convento franciscano de Asunción era el más importante de la ciudad sus por sus dimensiones, por el número de sus frailes y por la activa intervención de los mismos en el quehacer cotidiano de la sociedad aquí asentada. Anejo, había un templo concurrido por nutrida feligresía, de todo el sector Este de la capital.

Se dedicaban también los religiosos a la enseñanza de los niños y sostenían cursos de gramática y artes para sus novicios, a los cuales podían concurrir los jóvenes asunceños. Por otra parte, al intervenir en frecuentes controversias en defensa de la causa comunera, contribuían a la formación ideológica de los paraguayos.             Habían establecido además los franciscanos un pequeño convento en la Villa Rica del Espíritu Santo, muy incrementado en el siglo XVIII, y un obraje en el valle de Tapuá, en la actual ubicación de la Colonia “Juan de Salazar”.

En la evangelización del Indio, los franciscanos se distinguieron desde los albores de la conquista, y hasta la exclaustración de sus religiosos, dispuesta por el dictador Francia en 1824, persistieron en dicha tarea.

            De modo permanente, tuvieron a su cargo los curatos de Itá, Caazapá, Yuty e Itapé, y en más de una oportunidad el de Yaguarón y otras reducciones indígenas.

A fines del siglo XVIII, después de la expulsión de los jesuitas, se hicieron cargo de los pueblos de Itapúa, Santa Rosa, San Cosme y Damián, Remolinos, Belén y la reducción de indios guanás ubicada a la altura del río Apa, zona de acción de Fray Miguel Méndez Jofré, de quien partió la propuesta inicial de fundación de la Villa Real de la Concepción.

Fray Luís Bolaños llegó al Paraguay en 1575, en la expedición de Ortiz de Zárate: y aquí sirvió el resto de su vida. Predicó a los indios del Guairá, cuando la Villa Rica y la Ciudad Real eran de reciente data, fundó después Caazapá y Yuty, e intervino en la estabilización de Altos e Itá y de algunas reducciones cercanas a Corrientes y a Buenos Aires.

Compañero del P. Bolaños fue Fray Alonso de San Buenaventura, que actuó en el, Paraguay de 1575 a 1585, catequizó en los medios del Guairá y fundó reducciones.

Ya en el siglo XVIII, en los años de la Revolución Comunera, los franciscanos recoletos fundaron otro convento, en la vega del arroyo Mburicaó, donde hoy conservan su nombre una iglesia parroquial y el cementerio más importante de la ciudad.

Perteneció a esta casa fray Fernando de Caballero, de relevante participación en los sucesos de la Independencia. La orden  de este tiempo en el Paraguay, contaba con 47 sacerdotes, 8 coristas y 12 legos en la provincia, hacia 1790”.

 

CONVENTO DE LA MERCED EN ASUNCIÓN.

b) Los mercedarios.

 La orden de la Merced, también tuvo su casa, el Convento Grande de San José, con Iglesia aneja, en Asunción.

            Los mercedarios no se dedicaron de preferencia a la conversión de los indios, pero asistían a gran número de negros, mulatos y zambos, descendientes de sus esclavos. Dichos grupos  habitaban en la ranchería que rodeaba al convento en una chacra a tres leguas de la ciudad y en su mayor parte, en la hacienda que la orden poseía en el valle de Areguá, donde una capilla servía las necesidades del culto.

Los frailes de la Merced impartían enseñanza de las primeras letras y asistían espiritualmente a las principales familias criollas, las cuales mostraban, notable preferencia por ser sepultadas en templo.

 ZAMBO, HIJO  DE NEGRO E INDIA EN PARAGUAY.

Uno, de los más meritorios Obispos del siglo XVII, Fray Faustino de Casas, fallecido en Asunción en 1686, era mercedario y legó su escaso patrimonio para la terminación de la Catedral. Otro religioso de esta orden, digno de recordación, fue el asunceno Fray Miguel de Vargas Machuca, que tuvo a su cargo la defensa doctrinaria de la revolución comunera, en un manifiesto aparecido en 1732, que lo convirtió en el ideólogo de ese movimiento popular.

Murió exilado en Corrientes. El Comendador de ese tiempo, Fray Tomás de Vallejo Villasanti, también se mostró favorable a los comuneros. Entre los criollos que adquirieron importancia en la orden, debe mencionarse a los PP. Juan Jacques de Aranda, en el siglo XVII, y Juan y José de Yegros y Guzmán, a comienzos del XVIII. Estos últimos eran hijos de O. Diego de Yegros y de Doña Ana Riquelme de Guzmán, que habian beneficiado al convento con cuantiosos y frecuentes donativos.

Los PP. Manuel Tadeo de la O e Hilario Gómez respectivamente Comendador y Regente de estudios, formaron parte del Congreso Nacional de 1811, y el segundo de ellos, ya entonces elevado a Comendador, cedió la casa de su orden para que se reuniera en ella el Congreso de 1813, que proclamó la República.

  SANTO DOMINGO Y LA VIRGEN. PARAGUAY.

d) Los dominicos.

  El Convento de Santa Catalina Virgen y Mártir, con su correspondiente iglesia, pertenecía a los dominicos y ocupaba desde 1627, el solar que en la década anterior había servido de asiento a la casa de la madre Bocanegra.

            La comunidad de Asunción formaba parte de la Provincia de San Lorenzo Mártir, de su orden, que abarcaba, además del Paraguay, Chile, el Tucumán y el Río de la Plata.

Pertenecientes a una orden de predicadores y teólogos eminentes los frailes de Santo Domingo se dedicaron a la enseñanza y a la asistencia espiritual de la población urbana.

A mediados del siglo XVIII, se les concedió licencia para dictar cursos de nivel universitario en Asunción. No tuvieron a su cargo doctrinos de indios, pero en su estancia, de Tavapy, vivía una crecida comunidad de negros, mulatos y zambos, descendientes de esclavos de los esclavos y de indios confiados, a la guarda de los religiosos

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DOMINICOS  EN TAVAPY.

            Sostuvieron allí una capilla de la Virgen del Rosario y una ermita de San Pedro Mártir, para la atención de los referidos grupos  y de la numerosa población española y criolla de los “valles” del contorno. Poseyeron tierras en la zona de Capiatá y casas en Asunción, colocadas a censo, y negociaban en yerba.

Varios Obispos del periodo colonial pertenecieron a esta orden y los frailes intervenían en la vida social y cultural de la provincia. Entre los dominicos del siglo XVII cabe recordar a Fray Alonso González de Guzmán, que fue Prior, y a Fray Martín Jofré de Loayza, y entre los del XVIII, a Fray Gabriel Caballero Bazán, también Prior y a los PP. Marcos García de Roa e Ignacio de Orué, paraguayos el primero y los tres últimos.

            Durante la revolución comunera, el Provincial de la orden, Fray Alonso de los Ríos, combatió al bando popular.El Prior de Santa Catalina, fray Bernardino Enciso, formó parte del Congreso General de l 811. ( Cf . paraguay-historia.blogspot.com/2009_05_01_archive.html – En caché ).

 e) Los jesuitas.

 Poco antes del establecimiento de la nueva provincia de la Compañía, el gobernador Hernando había escrito al Provincial del Perú, pidiéndole que se comisionara a misioneros de su orden para dedicarse a la conversión de los indios del Paraguay.

            Fundada su instancia en el deseo del Rey de que los aborígenes no fuesen sometidos por las armas, sino por la persuasión. En carta dirigida al propio soberano, el 5 de mayo de 167, el mismo Hernandarias, entre otras muchas cosas, señalaba la conveniencia del envío de misioneros jesuitas Guairá, y en la respuesta, contenida en real cédula del 5 de agosto subsiguiente, se le daba noticia de haber destinado cincuenta religiosos al Perú, de los cuales una buena parte  debían pasar al Río de la Plata.

            Entre tanto, el P. Torres había venido al Paraguay, para estudiar las posibilidades de dar satisfacción a la precitada demanda determinaba que los PP. .Simón Masseta y José Cataidino, italianos ambos, se trasladaron a la región del Guairá a hacerse cargo de los pueblos indios predicar el cristianismo entre sus habitantes.

En diciembre de 1609, salían de Asunción ambos sacerdotes para dar comienzo a una de las empresas evangelizadoras de mayor celebridad, las llamadas Reducciones de Paraguay.

            El P. Lorenzana había tomado a su cargo un pueblo de indios fundado en el Guairá por los españoles que pasó a llamarse San Ignacio Guazú, y los PP. Masseta y Cataidino comenzaron su transcendente labor con la formación de otras dos reducciones, las de San Ignacio Mini o de Yabebyry y de Loreto, ambas a más de 60 leguas al Este de Ciudad Real.

            Con la llegada de nuevos misioneros, fue creciendo el número de neófitos, agrupados en nuevas reducciones situadas en los campos de Jerez en el Cuaracy-verá y al Norte del Salto del Guairá. Quince años más tarde, catorce prósperas y nutridas comunidades indígenas contribuían a afirmar la presencia española en esas soledades.

   RUINAS DE LAS REDUCCIONES DEL PARAGUAY.        

Las reducciones jesuíticas tuvieron que vencer serias dificultades tales como el acoso de portugueses, o las protestas de los colonos y las originadas  en la revolución comunera, pero en general se puede decir que las mismas tuvieron un éxito extraordinario y permanecieron prácticamente hasta la expulsión de los jesuitas y en algún caso hasta la independencia.

                Los padres de la Compañía de Jesús organizaron sus reducciones sobre un modelo general. En cada una de ellas había un Cura (“Pai-guazú”) y un Teniente Cura “Paí-miní” Como en los demás pueblos de indios se conservaba, la dignidad de cacique y se habían instituido la de corregidor y un reducido cabildo, cuyos integrantes, indios todos, aunque desprovistos de efectivas facultades, eran colaboradores inmediatos de los religiosos.

            La población, aunque trabajara en campos y yerbales, era exclusivamente urbana. Los pueblos se edificaban en forma de damero en torno de una plaza rodeada de la Iglesia, la casa parroquial o rectoría, el cementerio, los talleres, depósitos y graneros las viviendas de las viudas y huérfanos, y las largas casas de acera con soportales sostenidos, por horcones de urundey, que albergaban a los indígenas. A mediados del siglo XVIII. Los techos eran por lo general de tejas.

            La vida de los neófitos se hallaba estrictamente regulada por un horario cuyo cumplimiento se recordaba con toques de campana. Se alternaba el trabajo con el adoctrinamiento religioso y con frecuentes festividades, ruidosas y plenas de colorido, matizándose todo con música.

   ENSEÑANZA EN LA REDUCCIONES  JESUITICAS.      

La enseñanza, incluso la de lectura y escritura se impartía en guaraní. Los productos del trabajo colectivo eran agrupados en tres porciones para el sostén del culto, para las necesidades sociales y benéficas, y para sustento de los indios, respectivamente.

            El aislamiento respecto de los criollos del Paraguay y la eficaz administración de los Jesuitas se sumaron para que sus reducciones fueran las más pobladas y ricas de la provincia.

            Cada una de ellas se hallaba rodeada de extenso sembrado y poseía estancias. Más la principal fuente de recursos de las misiones era la exportación de yerba al Río de la Plata, en competencia con los vecinos del Paraguay, lo cual daba lugar a antagonismo.

            Además, habían logrado los jesuitas que, con excepción de los de San Ignacio-Guazú, Santiago y Nuestra Señora de Fé, sus indios estuvieron exentos de la encomienda, privilegio que los paraguayos consideraban lesivo para sus intereses.

            Como empresa misional, el sistema fundado por los jesuitas tuvo extraordinario éxito. Puede objetarse a estos el excesivo aislamiento que impusieron a sus neófitos respecto de los criollos y mestizos del Paraguay, poniendo de este modo trabas a su integración a esta sociedad de la cual necesariamente debían formar parte.

         Agravaba tal divorcio el hecho de que en dichas reducciones se reclutaron los contingentes que en 1649, 1724, 1725 y 1735, invadieron a mano armada al Paraguay para sofocar movimientos populares. Pero hallamos la compensación en que civilizaron a un par de cientos de millares de aborígenes, los acostumbraron a la vida urbana y al trabajo productivo, haciéndolos así aptos para incorporarse más tarde a la población paraguaya y rioplatense, como aconteció después de 1767.

            Producida la expulsión de la Compañía de Jesús, esas reducciones decayeron .rápidamente, pero sus habitantes no volvieron al estado salvaje y selvático, como algunos escritores aseveran, sino que emigraron a Asunción, Corrientes, Buenos Aires  y se convirtieron en artesanos, labradores, troperos y pequeños comerciantes, y algunos pasaron al Brasil, donde su eficiencia les aseguraba buenos salarios.

( Cf. paraguay-historia.blogspot.com/2009/06/los-primeros-jesuitas-en-el… – En caché ).

 CASA DONDE SE PROCLAMÓ LA INDEPENDENCIA.

4.-LA IGLESIA EN LA PROCLAMACIÓN DE LA INDEPENDENCIA.

 El  derrocamiento de la autoridad española en Paraguay  ocurrió en la noche del 14 y la madrugada del 15 de mayo de 1811. La independencia se declaró formalmente el 17 de mayo.  Ya dijimos que los PP. Manuel Tadeo de la O e Hilario Gómez respectivamente Comendador y Regente de estudios, formaron parte del Congreso Nacional de 1811, y el segundo de ellos, ya entonces elevado a Comendador, cedió la casa de su orden para que se reuniera en ella el Congreso de 1813, que proclamó la República.

            La Revolución tuvo partidarios en todos los sectores. Del estamento religioso no sólo salieron varios de los próceres más destacados, sino también algunos de los primeros. Ya se ha destacado  la actuación que el cupo a los sacerdotes Ibarbalz y Sarmiento en las primeras intentonas revolucionarias.

            Ahora bien, el peso de los religiosos en el seno de los movimientos por la Independencia no sólo derivaba de su formación intelectual sino también de la importancia política que, desde luego, ya por entonces tenía la Iglesia Católica. Así, no resulta extraño que uno de los integrantes del primer gobierno enteramente paraguayo fuera un sacerdote: Francisco Javier Bogarín. Posteriormente sería expulsado  del  Cabildo de Asunción por su oposición a de Francia.

            Para entender la participación de los representantes de la iglesia en los alzamientos, conviene recordar algunos elementos interesantes y significados de la época. Por un lado, la iglesia estaba fuertemente involucrada en la vida política de cada país. Quizás este hecho no se ha modificado demasiado, pero entonces la ligazón resultaba mucho más patente.

            Además, por su educación, los sacerdotes estaban al corriente de las líneas de pensamiento más modernas de la época. En general, en todas las revoluciones independentistas de América hubo en más o en menos participación del clero.

             La gran influencia de los sacerdotes sobre las actitudes del pueblo constituía- y constituye aún- un elemento de primer orden en la situación política y en sus intentos de transformación.

 JOSÉ GASPAR RODRIGUEZ DE FRANCIA.          

 Pero hablar de la Independencia del Paraguay es hablar de una persona que tras las más diversas vicisitudes, que no son este lugar, gobernó Paraguay desde el 1814 hasta el 1840, nos referimos a la figura de José Gaspar Rodríguez de Francia.

            José Gaspar Rodríguez de Francia es una de las más grandes figuras en la  historia paraguaya  y a su vez,  la más enigmática.

            . Gobernando desde 1814 hasta su muerte en 1840, Francia tuvo éxito construyendo una fuerte, próspera y afianzada nación independiente en un álgido momento cuando la existencia del Paraguay como un país distinto parecía improbable.

            Cuando murió, legó un país en paz, con arcas repletas y muchas industrias florecientes. Frugal, honrado, competente y diligente, Francia era tremendamente popular con las clases bajas. Pero a pesar de su popularidad, Francia pisoteó los derechos humanos e impuso un estado policíaco autoritario basado en el espionaje y una dura coerción. Bajo Francia, Paraguay sufrió un recambio social que destruyó las elites viejas.

            Cuatro años después un congreso paraguayo nombró como dictador a Francia, de por vida, con el título del “Supremo Dictador” en 1820. El sistema de seguridad de Francia descubrió y aplastó raudamente una facción de la elite que iba a asesinar al Supremo. Francia arrestó a casi 200 ciudadanos prominentes y ejecutó a la mayoría.

Entre ellos estaban los próceres de la independencia, Yegros quien fue ajusticiado el 17 de julio de 1820 y Pedro Juan Caballero quien prefirió suicidarse antes del tormento. En 1821 Francia, que hizo varias retiradas,  sorprendió a su  vuelta y convocó a todos los aproximadamente 300 españoles residentes en Paraguay a la plaza mayor de Asunción donde los acusó de traición, los arrestó prontamente y los encarceló por 18 meses.

            Francia finalmente los soltó después de que aceptaron pagar una enorme indemnización colectiva de 150.000 pesos (cerca del 75% del presupuesto estatal anual), una cantidad tan grande que rompió su predominio en la economía paraguaya.

LA PERSECUCIÓN DE LA IGLESIA CATÓLICA EN PARAGUAY.

Uno de los blancos especiales de Francia era la Iglesia Católica. La Iglesia había proporcionado apoyo ideológico a la idea española sobre la doctrina del “derecho divino de reyes” e inculcando a las masas indias con un fatalismo resignado sobre su estado social y las perspectivas económicas.

            Francia prohibió órdenes religiosas, cerrando en el país los seminarios, secularizó a los monjes y sacerdotes obligándoles a que juraran lealtad al estado, abolió el fuero eclesiástico, confiscó toda propiedad de la Iglesia y subordinó las finanzas de la Iglesia al control estatal. . El estado se adjudicó las tierras de la elite y la iglesia y se las arrendó a los pobres. Aproximadamente unas 875 familias tuvieron por hogar a las tierras de seminarios clausurados.

             Las multas y confiscaciones decretadas contra los criollos ayudaron a reducir impuestos para los demás. Como resultado, los ataques de Francia contra la elite y sus políticas socialistas estatales provocaron muy poca resistencia popular.

            Las multas, expropiaciones y confiscaciones de propiedad de extranjeros permitieron que el estado se transforme en el hacendado más grande de la nación y pasó a operar 45 grandes granjas en el futuro. Administradas por personal del ejército, las granjas tuvieron tanto éxito que los animales que sobraban  se regalaban  a los campesinos.

            Se atacaba a la Iglesia porque era uno de los soportes del poder político de la corona española; pero no puede atacarse el culto, la fe, los rituales, porque la población los demandaba.

            Además la Iglesia llevaba el registro de nacimientos, casamientos y defunciones. Francia se jactó de convertir a los sacerdotes en funcionarios a sueldo y a los conventos en cuarteles.

            El clero fue nacionalizado con la eliminación del diezmo eclesiástico, y los curas párrocos pasaron a depender de un sueldo de empleados públicos; secularizó los bienes de la Iglesia Católica, pero no cambió demasiado la situación para los campesinos, que pasaron de arrendatarios de la Iglesia a arrendatarios del Estado.

            Los sacerdotes tendrían que jurar fidelidad a la patria y a la independencia, no se permitieron procesiones sin el permiso del Dictador, ni el paseo del estandarte. La dependencia externa de la iglesia con otras congregaciones fue prohibida. Él se constituía como máxima autoridad de la iglesia y único capaz de designar a los ministros eclesiales.

 POBREZA EXTREMA EN PARAGUAY.

5.-LA IGLESIA  DE PARAGUAY DESPUÉS DE LA INDEPENDENCIA.

  La confusión ganó lugar en el país cuando aconteció la muerte de Gaspar Rodríguez de Francia el 20 de septiembre de 1840, porque el Supremo devenido en “El Difunto” no había dejado sucesor alguno.

            Tan odiado  era por la Iglesia que ningún cura quiso  decir el funeral tras la muerte  y lo debió realizar un sacerdote cordobés. Días después, manos vengativas hicieron desaparecer sus restos en las aguas del río Paraguay.

            Después de unos días, una junta militar surgió y derrocó al ayudante del Difunto, Policarpo Patiño, quien pretendió hacerse Supremo, acto seguido liberó a algunos prisioneros políticos pero demostró ser ineficaz para gobernar.

    CARLOS ANTONIO LÓPEZ.  

 El 22 de enero de 1841, la junta fue derrocada por otros militares. Otro golpe siguió dieciséis días después y el caos continuó hasta el 12 de marzo de 1841 que un congreso escogió a Carlos Antonio López como primer cónsul. En 1844 otro congreso lo nombró como presidente de la República, cargo que sostuvo hasta su muerte en 1862. Paraguay ya tenía su segundo dictador.

            El presidente López no permitió congregaciones religiosas, pero contribuyó a levantar la Iglesia de su postración, entablando relaciones con la Santa Sede; construyó iglesias y no permitió la libertad de culto.

            Solano López hijo del anterior, consolidó su poder después de la muerte de su padre en 1862 imponiendo silencio a varios críticos y aspirantes a reformador a través de la cárcel. Otro congreso paraguayo lo eligió presidente unánimemente.

            Solano López hubiera hecho bien en considerar las últimas palabras de su padre que le aconsejaba evitar actos agresivos en los asuntos extranjeros sobre todo con el Brasil.

La política exterior de Solano López subvaloró inmensamente a los vecinos de Paraguay y otorgó excesivo valor al potencial de Paraguay como una potencia militar, el hecho es que durante su mandato Paraguay soportó una terrible guerra en la que imprudentemente se enfrentó a Brasil, Argentina y Uruguay  que firmaron el Tratado de la Triple Alianza en el mayor de los secretos en mayo de 1865.

            Bajo el tratado estas naciones se juramentaron destruir al gobierno de Francisco Solano López y repartir el país entre las mayores potencias. Esta guerra destrozó a Paraguay, Francisco Solano murió en ella.

            Para  la iglesia esta guerra tuvo desastrosas consecuencias al ver diezmado su clero , pero más aún  las familias , que tuvieron que ver como sus hombres mujeres y hasta niños fueron masacrados en una desigual lucha.

El 16 de agosto de 1869, López dispuso un ejército integrado enteramente por niños para enfrentar a las hordas brasileñas en el fatídico combate de Acosta Ñú… ninguno de los infantes sobrevivió. Hoy en la actualidad en esa fecha se celebra el Día del Niño en todo el territorio paraguayo con una sensibilidad especial.

            Malherido por la guerra, la pestilencia, una terrible hambruna, una espantosa reducción de la población (el país había perdido el 75 por ciento de su población) y las nunca pagadas indemnizaciones por parte de los aliados, el Paraguay estuvo al borde de la desaparición en 1870.

            En la década que siguió a la guerra, los principales conflictos políticos paraguayos reflejaron la lucha liberal-colorada.

PARA LA GUERRA EN PARAGUAY.

            La inestabilidad política era tan extrema en la era liberal a tal punto que hubo veintiún gobiernos en un periodo de treinta y seis años. Desde 1904 hasta 1922, el Paraguay tuvo quince presidentes, todos del mismo partido: el Liberal.

            Las políticas liberales de “laissez-faire” permitieron a un puñado de hacendados ejercer un mando casi feudal en el campo, mientras los campesinos no poseían tierra alguna en propiedad y los intereses extranjeros manipularon las fortunas económicas de Paraguay.

            El país visiblemente necesitaba urgentes reformas sobre condiciones laborales, servicios públicos y educación. Así se fijó el escenario para una reacción nacionalista anti-liberal.

            En cualquier caso, la guerra, los enfrentamientos entre paraguayos, con los países vecinos , con  Bolivia, siguió marcando una  ingrata, miserable y oscura historia del Paraguay .

“En un país, donde a finales del siglo XX tendría que haber ofrecido una juventud sana, culta y preparada, con medios y expectativas de vida razonablemente dignos, iguales a cualquier país medianamente moderno, seguimos enfrentándonos en estúpidas peleas intestinas, que la clase dominante nos presenta e impone, como leit motiv de nuestro diario vivir. Eso debemos destruir cueste lo que cueste.”

 CATEDRAL DE LA ASUNCIÓN DE PARAGUAY.

6.-LA IGLESIA DEL PARAGUAY HOY.

 ZENIT viene difundiendo el valioso estudio del Observatorio Pastoral del Celam (OPC), que nos acerca a la realidad pastoral, social y devocional de los pueblos latinoamericanos.

            En esta oportunidad, conoceremos un poco más a la Iglesia del Paraguay, un país con una extensión de 406.752 Km2, que acoge a cerca de 6.608.137 pobladores, de los cuales el 89,6% serían católicos.

CATEDRAL DE VILLARRICA DEL ESPÍTU SANTO. PARAGUAY 

a) Semillas de la misión.

            En 1929 se crea la provincia eclesiástica del Paraguay, con la Arquidiócesis de Asunción y las diócesis sufragáneas de Villarrica del Espíritu Santo y Concepción-Chaco. Monseñor Juan Sinforiano Bogarín fue su primer arzobispo.

 CHACO PARAGUAYO.

b).-Una comunidad que sirve.

            La Iglesia Católica en Paraguay cuenta  en la actualidad con una Arquidiócesis (Asunción), 11 Diócesis (Concepción, Villarrica, San Juan Bautista de las Misiones, Caacupé, Coronel Oviedo, San Pedro Apóstol, Carepaguá, Benjamin Aceval, Encarnación, Ciudad del Este y San Lorenzo), 2 Vicariatos Apostólicos (Chaco Paraguayo y Pilcomayo) y un Obispado Castrense.

            Por su parte, la Conferencia Episcopal Paraguaya está organizada en cuatro áreas y quince coordinaciones pastorales, entre las que se pueden mencionar: Promoción Humana, Pastoral Indígena, Familia, Vida y Cultura, Educación, Diaconado Permanente, Pastoral Bíblica y Catequesis.

 CONGRESO DEL PARAGUAY.

c).-Relación Iglesia-Estado

            En el OPC se lee que la Constitución Nacional establece que las relaciones del Estado con la Iglesia Católica se basan en la independencia, cooperación y autonomía (Art. 24).

            El Artículo 82 reconoce “…el protagonismo de la Iglesia Católica en la formación histórica y cultural de la Nación”.

            La Constitución garantiza la libertad religiosa; el gobierno, por lo general, ha respetado este derecho en la práctica. La Constitución reconoce el papel histórico de la Iglesia Católica en la vida pública, y los sacerdotes católicos a menudo invitados a celebrar la Eucaristía en actos oficiales de gobierno.

            Todas las organizaciones religiosas e iglesias deben registrarse en el Ministerio del Interior (Ministerio de Educación, Viceministerio de Culto.) El gobierno es laico.

Existen escuelas públicas y de filiación religiosa y los padres tienen la libertad de enviar a sus hijos a la institución educativa de su preferencia sin sanción o restricción alguna. El gobierno no impone currículo religioso de ningún tipo.

            En el caso de la enseñanza religiosa escolar, el OPC amplía que en Paraguay, desde 1903, se eliminó del plan oficial de estudios la enseñanza religiosa, durante el gobierno del Partido Colorado.

            Actualmente, los establecimientos educativos católicos y otros de gestión privada, tienen la posibilidad de incluir en sus programas el área de Enseñanza Religiosa Escolar.

 URGE LA ATENCIÓN A LOS POBRES EN EL PARAGUAY.

d).-Presencia en la sociedad.

            El análisis del OPC deja ver que en medio de las difíciles condiciones económicas y sociales, “la Iglesia ha atendido campos diversos de la vida social, desde la educación y la salud hasta la atención a los más pobres y marginados”.

            Este servicio socio-pastoral ha permitido que la Iglesia Católica “goce de un buen nivel de aceptación y confiabilidad en la opinión paraguaya, a pesar de las dificultades surgidas por el anti-testimonio de algunos obispos, sacerdotes y laicos“, reza el Informe.

            La Conferencia Episcopal se ha pronunciado en diversas ocasiones frente a los problemas y situaciones que afectan al pueblo paraguayo como la promoción y defensa de la vida y de la dignidad humana (2007), el proyecto de ley sobre la juventud (2007), la problemática de la tierra (2008), la emergencia sanitaria (2008), y ha dado a conocer sus orientaciones pastorales, que surgen de los valores del Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia, animando a los católicos y personas de buena voluntad, a construir una sociedad más justa, solidaria y fraterna.

            El OPC recuerda que sigue siendo muy actual el llamado de los obispos del Paraguay, hecho en 1979, para “rehacer el tejido moral” y social de la nación paraguaya. “Es necesario producir cambios profundos en la matriz cultural del paraguayo, por medio de la educación integral de los ciudadanos“, puntualiza.

RELIGIOSAS EN EL MUNDO.

e).-Agentes para la misión.

            Un arzobispo y doce obispos, incluyendo al obispo castrense y a dos vicarios apostólicos, junto con más de 500 sacerdotes atienden pastoralmente las comunidades católicas paraguayas.

             Los religiosos y religiosas están organizados en la Conferencia de Religiosos de Paraguay. Se suman a la labor evangelizadora un buen número de laicos, organizados en movimientos apostólicos y comunidades eclesiales.

            El OPC destaca el gran número de centros de culto y capillas que funcionan en el país “como una expresión del deseo de atender a los fieles en lugares cercanos a su residencia, en especial en el sector rural”.

            La Iglesia cuenta con una significativa presencia a través de los medios de comunicación, ya sea en la prensa escrita como revistas (Comunidad, Paraguay Misionero, Acción, Tupasy María), periódicos (Cristo Hoy, El Observador Semanal ); así como en las emisoras Radio María,Radio Caritas, La Voz de Vianney, Radio San Roque y Radio Pa’i Puku, entre otras.

SAN ROQUE GONZÁLEZ DE SANTA CRUZ.

f) Modelos de santidad.

            Son varios los santos que reciben veneración en el país, a quienes se les reconoce su entrega generosa en las misiones, que los llevó a entregar su vida en el martirio.

            Es por ello que el Paraguay cuenta con tres santos mártires canonizados el mismo día por Juan Pablo II, es decir el 16 de Mayo de 1988. Uno de ellos es san Roque González de Santa Cruz, (1576-1628), jesuita, nacido en Asunción, fundador de varias reducciones que murió mártir.

            También comparten la gloria de los altares sus compañeros Alonso Rodríguez Olmedo (1598-1628), mártir jesuita español, destinado a las misiones en Paraguay, y Juan del Castillo (nacido en 1595), de origen español, también misionero en Paraguay, quien muere como mártir a mano de los nativos.

            En la Carta que los Obispos paraguayos elaboraron con motivo del Año sacerdotal, recuerdan a presbíteros diocesanos como los padres Julio César Duarte Ortellado, cuya causa de beatificación está en proceso; Juan Ayala Solís, Guillermo Díaz, Juan Benítez Balmaceda, Agustín Blujaki, Vicente Valenzuela, Victorino Torres Leiva y muchos otros presbíteros religiosos, como Pedro Shaw, conocido como Pa´i Puku, que hablan de “la fidelidad de Cristo y de la fidelidad del sacerdote”.

MARIA FELICIA DE JESÚS SACRAMENTADO.

            Una mujer paraguaya está camino a los altares. Se trata de la venerable María Felicia de Jesús Sacramentado, conocida como “Chitunga”. Quien sería la primera santa paraguaya, fue una religiosa profesa de la Orden de las Carmelitas Descalzas nacida en la localidad de Villarrica del Espíritu Santo el 12 de enero de 1925, y muerta en olor de santidad en Asunción el 28 de abril de 1959.

NUESTRA SEÑORA DE LOS MILAGROS.

g).-Santuarios marianos.

            La devoción a la Madre de Dios ha llevado al pueblo paraguayo a levantar varios santuarios en su honor, con el fin de venerarla y encomendarle sus necesidades.

LA VIRGEN DEL PERPETUO SOCORRO.

            Entre los más conocidos están el de Nuestra Señora la Virgen de los Milagros de Ca’acupé, el de la Virgen de Schoenstatt, el Santuario Natural Nuestra Señora de Itapé y el de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, entre muchos otros que completan la lista.( ww.zenit.org/es/articles/la-iglesiaen-america-latina-paraguay ).

 BIBLIOGRAFIA. La reseñada a través del tema.

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sanchoamigo,

 

                                                                                                                         

 

 

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