LA IGLESIA CATÓLICA EN BOTSWANA EN EL SIGLO XXI.

1.-Datos básicos.

2.-La religión en general.

3.-La Iglesia católica en el siglo XXI

 

1.-DATOS BÁSICOS.

 Botsuana es una república parlamentaria con una democracia representativa dentro de un sistema multipartista. El poder ejecutivo es ejercido por el gobierno. El poder legislativo es compartido entre el gobierno y el parlamento de Botsuana. El poder judicial es independiente de los otros poderes.

Botsuana limita al norte con Zambia (2 km), al este con Zimbabue (813 km), al sur con Sudáfrica (1840 km) y al oeste y al norte con Namibia (1360 km). Su superficie es comparable con la de España, aunque esta sea un poco menor.

Botsuana no posee salida al mar. El país está dominado en gran medida por el desierto del Kalahari, que domina el 70% de la superficie total del país, en especial el norte y el oeste del país.

Además, en su territorios se encuentra el delta del Okavango, el delta interior más grande del mundo

Al momento de su emancipación del Reino Unido, el 30 de septiembre de 1966, era considerada una de las 25 naciones más empobrecidas del planeta. Pero, su subsuelo rico en minerales —especialmente diamantes— y una gestión prudente por parte del Gobierno central, permitieron la construcción de una sociedad considerada democrática y estable

SE CALCULA QUE EL 24% DE LA POBLACIÓN ESTÁ INFECTADA DELVIRUS DEL SIDA.

En el año 2001, Botsuana tenía una población de 1,680,863 habitantes, sin embargo se estima que su población hasta julio de 2011 fue de 2,065,398 habitantes. El idioma oficial es el inglés. La esperanza de vida es de 61 años. El promedio de hijos por mujer es de 2,5 (una de las tasas más bajas de África). Aproximadamente el 80% de la población está alfabetizada. Se calcula que el 23,9% de la población está infectada con el virus de VIH (SIDA).

En Botsuana viven más de 60 mil nativos bosquimanos o Basarawa, especialmente en el Kalahari, donde estos cazadores-recolectores habitan hace por lo menos 20 mil años.

La población de origen europeo está conformada por unos 60.000 individuos, lo que da como resultado el 3,0% de la población total del país.

De acuerdo a estimaciones de 2012, las cinco localidades más pobladas en Botsuana sobrepasaban los 50 000 residentes; estas eran: Gaborone, la capital (231 598 habitantes), Francistown (101 714), Molepolole (69 083), Mogoditshane (60 871) y Maun (57 067).19.

2.-LA RELIGIÓN EN GENERAL.

Se estima que el 70 por ciento de los ciudadanos de Botswana se identifican como cristianos. Anglicanos, metodistas y la Iglesia Unida Congregacional de África del Sur constituyen la mayoría de los cristianos.

También hay grupos de luteranos, católicos, bautistas, la Iglesia Reformada Holandesa, menonitas. La Iglesia de Jesucristo de los santos modernos (mormones), Adventistas del Séptimo Día, Testigos de Jehová, la Iglesia Universal del Reino de Dios, seguidores de Branhamism y otros movimientos.

Según el censo de 2001, había poco más de 5.000 musulmanes. [1] El censo de 2001 también enumera aproximadamente 3.000 hindúes y 700 bahá’ís. 6 por ciento de los ciudadanos son practicantes de Badimo, una religión tradicional africana.

El Badimo forma parte de los sistemas de creencias tradicionales de los grupos tswana en Botswana. Es una religión considerada como animatista o animista en la que sefundamentan las nociones de armonía, culto a los antepasados, las fuerzas de la naturaleza, la curación y la limpieza y la comunicación con los antepasado Existe también la creencia en un ser todopoderoso creador denominado Modimo y al que se le debe todo respeto y honra a los tabús. Solamente los chamanes (hombres o mujeres) y niños(as) pueden invocar su nombre.

El badimo se practica en toda Botswana y es incorporado enlas prácticas religiosas entre los cristianos

Aproximadamente el 20 por ciento de los ciudadanos se declaran sin religión algo que es altamente significativos.

3.-LA IGLESIA CATÓLICA EN BOTSWANA EN EL SIGLO XXI.

 1.-ALGUNOS DATOS.

 El primer intento de asentar una misión católica en el país fue de los jesuitas en 1879 pero las autoridades no les dejaron penetrar en el país. Por fin, la entrada de misioneros católicos -aunque con la oposición de los protestantes, que durante años trataron de convencer a los jefes de las tribus para que no permitieran la entrada de la Iglesia católica en el país- se produce en 1895.

La primera misión permanente y primera escuela católica se consigue abrir en 1928. En 1930 se inaugura una misión en Lobate y en 1935 otra en Ramotwsa.

Los católicos de Botsuana se distribuyen en dos circunscripciones eclesiásticas: la diócesis de Gaborone, con unos 70.000 católicos, y el vicariato apostólico de Francistown, con 20.000.

Entre ambas suman unas 40 parroquias, de las cuales 14 cuentan con sacerdotes diocesanos y las otras están atendidas por religiosos, laicos y catequistas. También la Iglesia católica cuenta con 33 escuelas maternales, 10 elementales y dos de enseñanza media y superior con un total de unos 7.000 alumnos. www.omp.es/OMP/publicaciones/revistasupergesto/…/mayo13/pais.htm

 2.-DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO A LOS PRELADOS DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE BOTSUANA,  SUDÁFRICA Y SUAZILANDIA EN VISITA “AD LIMINA APOSTOLORUM”

Viernes 25 de abril de 2014

Queridos hermanos obispos:

Os doy una cordial bienvenida mientras realizáis esta peregrinación ad limina Apostolorum, que os ha conducido aquí para rezar ante las tumbas de los apóstoles Pedro y Pablo y para reflexionar conmigo sobre las alegrías y los desafíos de la Iglesia en Botsuana, Sudáfrica y Suazilandia.

Vuestra presencia expresa vuestra unión con el Sucesor de Pedro y os ofrece la oportunidad de renovar vuestra fe y vuestro ministerio de guiar al pueblo de Dios.

Agradezco al cardenal Napier las afectuosas palabras de saludo pronunciadas en nombre de los católicos de vuestras diócesis, sacerdotes, religiosos y fieles laicos. A través de vosotros, les aseguro mi amor y mi solidaridad orante.

Nuestro encuentro de hoy nos permite dar gracias a Dios Padre por el crecimiento de la Iglesia en vuestros países, merced a los esfuerzos de los misioneros provenientes de muchas tierras, los cuales, junto con los hombres y las mujeres nativos de Sudáfrica, Botsuana y Suazilandia, han plantado, profundamente, las semillas de la fe de vuestra gente.

Durante generaciones han salido a su encuentro dondequiera que se encontraba, en las aldeas, en los pueblos y en las ciudades, y especialmente en las áreas urbanas en constante expansión. Han construido las iglesias, las escuelas y los hospitales que han servido a vuestros países durante casi dos siglos; esta herencia resplandece aún hoy en el corazón de cada creyente y en las obras duraderas de apostolado. El Evangelio enseña que la semilla de la Palabra, una vez plantada, crece por sí sola incluso cuando el agricultor duerme, cumpliendo su voluntad «de formas muy diversas que suelen superar nuestras previsiones y romper nuestros esquemas» (Evangelii gaudium, 22).

A pesar de sus numerosos desafíos, vuestros países han sido bendecidos con parroquias florecientes que a menudo prosperan incluso en las mayores adversidades: largas distancias entre las comunidades, carencia de recursos materiales y acceso limitado a los sacramentos. Sé que en algunas diócesis estáis formando a diáconos permanentes para ayudar al clero donde hay pocos sacerdotes.

Es un esfuerzo concertado para renovar y profundizar la formación de catequistas laicos que ayuden a las madres y a los padres a preparar a las generaciones futuras en la fe.

POBREZA EN BOTSUANA.

Los sacerdotes, los religiosos y las religiosas tienen un solo pensamiento y un solo corazón en su servicio a los hijos y a las hijas más indefensos de Dios –viudas, madres solas, divorciados, niños en peligro y, especialmente, los millones de niños huérfanos a causa del sida–, muchos de los cuales están al frente de familias en áreas rurales.

En verdad, los católicos viven y comparten la riqueza y la alegría del Evangelio con las demás personas que están a su alrededor. Minoría católica en países de religión mixta, los fieles deben confiar cada vez más en sus propios medios y cada vez menos en la ayuda de los países que fueron los primeros en mandar misioneros. Muchos de ellos trabajan con gran generosidad en numerosos proyectos caritativos, mostrando el rostro amoroso de Cristo a cuantos tienen más necesidad de Él. ¡Cada uno es signo de esperanza para toda la Iglesia! Ruego para que sigan perseverando en la edificación del reino del Señor con sus vidas, que dan testimonio de la verdad, y con el trabajo de sus manos, que alivia el sufrimiento de muchos.

Me habéis hablado de algunos de los difíciles desafíos pastorales que deben afrontar vuestras comunidades. Las familias católicas tienen menos hijos, con repercusiones en el número de las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa. Algunos católicos se alejan de la Iglesia para dirigirse a otros grupos que parecen prometer algo mejor.

El aborto se suma al dolor de muchas mujeres, que ahora llevan en sí profundas heridas físicas y espirituales, tras haber cedido a las presiones de una cultura secular que disminuye el don de Dios de la sexualidad y el derecho a la vida de los hijos por nacer.

Además, la tasa de separaciones y divorcios es alta, incluso entre las familias cristianas, y con frecuencia los hijos no crecen en un ambiente familiar estable. También observamos con gran preocupación, y no podemos dejar de deplorarlo, un aumento de la violencia en perjuicio de mujeres y niños.

Todas estas realidades amenazan la santidad del matrimonio, la estabilidad de la vida familiar y, en consecuencia, la vida de la sociedad en su conjunto. En este mar de dificultades nosotros, obispos y sacerdotes, debemos dar un testimonio coherente de la enseñanza moral del Evangelio. Confío en que no disminuya vuestra determinación a enseñar la verdad «a tiempo y a destiempo» (2 Tm 4, 2), con el apoyo de la oración y del discernimiento, y siempre con gran compasión.

Aprecio el hecho de que vosotros, obispos de Botsuana, Sudáfrica y Suazilandia, estéis unidos a vuestra gente en los lugares donde vive, trabaja y estudia, solidarios con el gran número de desempleados en vuestros países.

La mayor parte de las personas logra identificarse inmediatamente con Jesús, que era pobre y marginado, que no tenía un lugar donde apoyar la cabeza. Al responder a estas exigencias pastorales, os pido que ofrezcáis, además de vuestro apoyo material, una mayor ayuda espiritual y una sólida guía moral, recordando que la ausencia de Cristo es la mayor pobreza. También aquí debemos encontrar modos nuevos y creativos para ayudar a las personas a encontrar a Cristo a través de una comprensión más profunda de la fe.

Otro desafío importante al que ya he aludido es el número reducido de sacerdotes —vuestros primeros colaboradores en la tarea de la evangelización—, así como una disminución significativa de los seminaristas. Es necesario un nuevo impulso: una promoción nueva y auténtica de las vocaciones en todos los territorios, una selección atenta de los candidatos para los estudios en el seminario, el aliento paterno a cuantos se están formando, y el acompañamiento atento en los años posteriores a la ordenación.

Junto con los sacerdotes, los religiosos y los catequistas laicos han desarrollado y siguen desarrollando un papel fundamental en el crecimiento de vuestras comunidades. Es esencial que reciban de vosotros aliento y apoyo, especialmente a través del desarrollo de programas de formación permanente, basados firmemente en la palabra inspirada de Dios, y dando a conocer a niños y adultos la vida de oración y la recepción fecunda de los sacramentos.

En particular, el sacramento de la reconciliación debe redescubrirse como dimensión fundamental de la vida de gracia. La santidad y la indisolubilidad del matrimonio cristiano, que a menudo se resquebraja bajo las enormes presiones del mundo secular, deben profundizarse a través de una doctrina clara y sostenerse mediante el testimonio de parejas casadas comprometidas.

El matrimonio cristiano es una alianza de amor para toda la vida entre un hombre y una mujer; comporta sacrificios auténticos para evitar las nociones ilusorias de la libertad sexual y para favorecer la fidelidad conyugal. Vuestros programas de preparación para el sacramento del matrimonio, enriquecidos con la enseñanza del Papa Juan Pablo II sobre el matrimonio y la familia, se están revelando como instrumentos prometedores y, de hecho, indispensables para transmitir la verdad que libera acerca del matrimonio cristiano, y están infundiendo en los jóvenes una nueva esperanza para sí mismos y para su futuro como esposos y esposas, padres y madres.

He notado también la preocupación que habéis expresado por el resquebrajamiento de la moral cristiana, incluyendo la creciente tentación de pactos deshonestos. Se trata de una cuestión que habéis afrontado proféticamente en vuestra declaración pastoral sobre la corrupción. Como habéis destacado, «la corrupción es un robo a los pobres…, hiere a quien es más vulnerable…, daña a toda la comunidad…, destruye la confianza». La comunidad cristiana está llamada a ser coherente con su testimonio de las virtudes de honradez e integridad, para que podamos estar ante el Señor y ante nuestro prójimo con las manos limpias y el corazón puro (cf. Sal 24, 4) como levadura del Evangelio en la vida de la sociedad.

Teniendo presente este imperativo moral, sé que seguiréis afrontando esta y otras graves preocupaciones sociales, como la plaga de los refugiados y los inmigrantes. Que nuestras comunidades católicas acojan siempre a estos hombres y mujeres y que encuentren en ellas corazones y casas abiertos mientras tratan de comenzar una vida nueva.

Queridos hermanos obispos: En mi exhortación apostólica Evangelii gaudium, publicada al final del Año de la fe, con el que se conmemoró el quincuagésimo aniversario de la apertura del concilio Vaticano II, expresé mi esperanza de que todos los cristianos comiencen un nuevo capítulo de la evangelización caracterizado por la alegría evangélica, buscando nuevos «caminos para la marcha de la Iglesia en los próximos años» (cf. n. 1).

 OS IMPARTO MI BENDICIÓN APÓSTÓLICA

¡Ha llegado la hora de reavivar el precioso don de la fe, para que renovéis vuestro celoso servicio al pueblo de Dios! Que los santos de África os sostengan con su intercesión. Que Nuestra Señora de África esté siempre a vuestro lado y os guíe mientras participáis en la misión de Cristo de enseñar, santificar y gobernar.

Con estos sentimientos, y con gran afecto, os imparto mi bendición apostólica a vosotros y a todos los amados sacerdotes, religiosos y fieles laicos de vuestros países. © Copyright – Libreria Editrice Vaticana.

 3.-        COMISIÓN CATOLICA TIRISANYO. CÁRITAS BOTSUANA .

 Caritas Botsuana, conocida como la Comisión Católica Tirisanyo, fue fundada en 1984 con el objetivo de trabajar con la población local para ayudarlos a salir de la pobreza.

La agencia es la rama de desarrollo de la Iglesia católica en Botswana y tiene el mandato de servir como organismo madre para las organizaciones humanitarias y de desarrollo de la Iglesia católica en el país.

La visión de la agencia es fomentar el desarrollo humano integral mediante esfuerzos de los grupos de base que luchan contra pandemias, buscan la erradicación de la pobreza, la mejora de la infraestructura en comunidades y servicios sociales para discapacitados.

Las actividades de Caritas Botsuana elevan el nivel de vida de los pobres a través de medidas que abordan la educación, un mejor acceso a servicios de salud, un uso más eficaz de los recursos e involucran a la comunidad en todas las etapas del desarrollo.

En un país en donde muchas personas viven con VIH y sida, la intervención de Caritas Botswana es fundamental en la lucha contra la expansión de la enfermedad. Su trabajo ofrece educación, concienciación y proporciona transporte para que los pacientes con VIH puedan ir a recibir tratamiento.

Caritas Botsuana le pone especial énfasis a velar por niños huérfanos y vulnerables y operan 20 centros preescolares que imparten formación para maestros de preescolar y brindan educación, nutrición, bienestar y atención médica a más de 700 huérfanos y niños vulnerables.

Finalmente, Caritas Botsuana ayuda a las comunidades a desarrollar soluciones sostenibles a largo plazo para el desarrollo socioeconómico mediante la provisión de microfinanzas y materiales agrícolas. Además de distribuir semillas y equipo agrícola para mejorar la seguridad alimentaria, la agencia también facilita la creación de esquemas de ahorro y crédito para aumentar ingresos.

Las oficinas de Caritas Botsuana en Gaborone guían y llevan a cabo sus servicios a través de 2 oficinas diocesanas de Caritas en el país. Para realizar sus actividades, la agencia emplea a 10 trabajadores y 30 voluntarios.

Caritas Botsuana es miembro de Caritas Internationalis y Caritas África.

Archivo:Gaborone.jpg

CIUDAD DE GABORONE.

4.-ENTREVISTA AL PASTOR DELA DIÓCESIS DE GABORONE , EN BOTSUANA., domingo, 5 de junio de 2011 (ZENIT.org).-

Con sólo 44 años y dos de experiencia episcopal, monseñor Valentine Tsamma Seane carga en sus jóvenes hombros una gran responsabilidad. Ahora bien, este obispo de Gaborone, Botsuana, se propone un nuevo desafío para la Iglesia en el país, enseñar a los católicos no sólo a recibir, sino también a dar, como explica en esta entrevista concedida al programa de televisión “Dios llora en la Tierra” de la Catholic Radio and Television Network en colaboración con Ayuda a la Iglesia Necesitada. -Botsuana es uno de los países más estables de África y tiene la democracia multipartidista más duradera. También es un gran productor de diamantes.

-¿Cuál es la situación del cristianismo en Botsuana? -Bostwana es conocida por ser un país cristiano. Estadísticamente, la Iglesia católica representa del 5% al 6% y otras Iglesias cristianas: protestantes, pentecostales, espirituales y otras iglesias independientes suman el 67%. Así que se puede decir que es un país cristiano.

-¿Así que la Iglesia católica es una minoría? -Sí, en ese sentido, pero si se toma una por una a cada iglesia, como la anglicana o la luterana, la Iglesia católica es la denominación cristiana más grande. Si el resto de las iglesias se agrupan, conforman una gran parte de la población.

¿Cómo es que los protestantes superan en número a los católicos? -Los protestantes fueron los primeros en llegar como misioneros y, durante muchos años, convencieron a los jefes de las tribus para que no permitieran la entrada de la Iglesia católica en el país. No se permitió misionar a la Iglesia católica hasta 1928. Para entonces las iglesias protestantes ya se habían establecido.

-Usted es un obispo reciente y una de las primeras cosas que ha escrito es: “Soy un Valentín de gran corazón”. ¿Por qué? -Me encanta trabajar con la gente, creo que debido a mi franqueza y a mi pasión por trabajar y servir a la gente. He descubierto también que mi personalidad y mi corazón contribuyen a esto: entrega a los demás, servicio a la Iglesia de Cristo.

¿Cuál es su otro nombre? -Soy conocido también como Vala, que es Valentine abreviado. Muchos me conocen también como Tsamma, que significa bastón o vara para caminar. Mi abuelo me dio este nombre porque solía caminar con él y él decía que yo era su bastón. El nombre se me quedó.

-¿Por qué se hizo sacerdote? -Originariamente quería ser abogado, pero cuando vino un sacerdote a mi parroquia a predicar pensé que también podría servir a la gente como sacerdote. Fui al seminario y seguí hasta completarlo y descubrí que era mi vocación, servir al pueblo de Dios como sacerdote.

-La vocación sacerdotal no es fácil. Hay que vivir una vida célibe. -Sí, es muy exigente y es un don de Dios. No sólo es una decisión individual y una capacidad individual. Se pasan ocho años en el seminario y la vida espiritual es muy importante y es ella la que nos ayuda en este viaje, un viaje de servicio. Es difícil, no es fácil y exige entrega todo el tiempo.

-En su ordenación estaban presentes todas las personas importantes de Botsuana. ¿Por qué ocurrió en un acontecimiento como este? -Hay que recordar que mucha gente, incluyendo a los católicos, nunca había asistido a una ordenación. Mi predecesor fue obispo durante 27 años, por lo que la mayoría de la gente no había estado en su ordenación. Había 15.000 personas en el ayuntamiento, incluyendo a visitantes de países vecinos como Sudáfrica – trabajé como sacerdote en Pretoria. Vinieron también obispos de Botsuana y de Sudáfrica, así como muchas estrellas, empresarios y miembros del gobierno. Así que fue un acontecimiento nacional.

-Llovió durante su ordenación. Se consideró una señal especial. ¿Por qué? -Botsuana es muy árida, por la lluvia es algo muy valioso para nosotros. Incluso a nuestro dinero lo llamamos pula (lluvia). La lluvia trae vida. Como la lluvia es muy rara, cada vez que llueve es algo precioso y es visto como una bendición. Incluso en mi familia, durante las ocasiones especiales, si llueve es visto como una bendición. Aquel día empezó siendo soleado. No había nubes, pero al final del día llovió y se vio como una bendición, una ocasión especial. Dios estaba contento. Los antepasados estaban contentos, todo el mundo estaba contento.

Usted ha escrito también que ha experimentado el amor de Dios. ¿De qué forma? -Lo he experimentado toda mi vida. Hemos crecido así. Somos cinco hermanos: dos hermanos y tres hermanas. He experimentado la mano invisible de Dios toda mi vida desde la infancia, en el colegio y en los diversos cambios durante mi crecimiento. Como usted ha mencionado, fui ordenado sacerdote con 27 años y la gente se asombraba de mi edad. Volvió a suceder cuando fui ordenado obispo. Cuando fui ordenado obispo sólo había 10 obispos más jóvenes que yo en el mundo. En nuestra conferencia soy el obispo más joven. Así que sigo experimentando hoy el amor de Dios y esto me ayuda a seguir adelante al servicio de su Iglesia.

-¿Qué lema eligió? -“Deus caritas est – Dios es amor”. Leí la encíclica del Papa, es algo que me tocó el corazón. Mi vida gira alrededor del amor de Dios. La mano invisible de Dios, ese amor es el que me guía. Así que sigo apreciando y agradeciéndole a Dios esto. He descubierto que es algo precioso y que me ayuda al intentar hacer mi trabajo.

-Usted ha recibido mucho. ¿Qué es lo primero que quiere dar a su diócesis? -Quiero fomentar las vocaciones locales al sacerdocio y a la vida religiosa. Quiero que el pueblo indígena sea capaz de discernir y responder al llamado de Dios para que la Iglesia esté en manos de gente local que comprende la cultura del pueblo. Hasta ahora esto resulta prometedor porque hay 16 jóvenes en el seminario mayor. El futuro es prometedor. Como nuevo obispo ya he ordenado tres sacerdotes. La segunda cosa es la de promover la propagación y autosuficiencia de la Iglesia.

-¿Qué significa esto? – Significa que la gente tiene que estar dispuesta a participar en la edificación de la Iglesia, económicamente y de otras maneras. A pesar de que son pobres, pueden aportar de otras formas: su tiempo, sus capacidades y recursos para beneficio de la Iglesia. La gente sabe que durante una época han estado recibiendo y ahora es el momento de dar. Cuando vea que la Iglesia se sostiene a sí misma y se propaga por sus propios medios, seré feliz.

. El sida es también un problema. ¿Cuál es su respuesta a esta plaga? Botsuana tuvo la fortuna de que cuando se descubrió el sida el gobierno dio un paso adelante y habló con claridad: tenemos este problema. Querían que el mundo lo supiera y, de este modo, Botsuana recibiera ayuda. El gobierno además presupuestó y proveyó de medicamentos gratuitos así como educación sobre el sida desde la primaria hasta la universidad. Quienes tenían la enfermedad recibieron antivirales ARVS y se distribuyeron en todos los hospitales de modo gratuito para aquellos que lo necesitaran. Ha estado bien porque estas personas han sido aceptadas y el estado aceptó que había un problema, y el gobierno pudo asignar recursos para este fin. Sin embargo, no estamos de acuerdo en el aspecto educativo.

El gobierno, por ejemplo, promueve el uso de preservativos. “Sentido condón” en vez de sentido común. La Iglesia habla de sentido común porque la Iglesia comprende que, como seres humanos, somos seres inteligentes con la capacidad de controlarnos y podemos hacerlo si somos educados. Hacemos más hincapié en el programa de “Educación para la Vida”.Aunque el gobierno hace todo lo posible por ayudar a la gente con medicinas, declara que tiene que haber un ataque en todos los frentes, incluyendo, por supuesto, la distribución de condones, que nosotros no promovemos. La Iglesia promueve la “Educación para la Vida”. El gobierno y las ONGs perdieron el rumbo desde el principio. Sólo ahora están cambiando y poco a poco ven la sabiduría de la Iglesia con el problema de las parejas múltiples. Están viendo el problema y afrontándolo a través de la educación.

-¿Por parejas múltiples, se refiere usted a la poligamia? -No, la poligamia no es una práctica común en Botsuana. Está en la cultura pero no en la práctica común. La cuestión tiene que ver con las parejas múltiples antes o incluso después del matrimonio, y no con esposas múltiples. Esto es lo que ha hecho aumentar el problema. Esperamos que el mensaje de la Iglesia sea escuchado y ayude al país a tomar las decisiones acertadas para el bien del país. -¿Están los jóvenes dispuestos a escuchar este mensaje de la Iglesia? -Sí, los jóvenes lo están. Se trata de formar las conciencias de la gente y, en último término, la elección es suya, pero sólo pueden basarse en sus conocimientos si se les informa. Así que los hacemos es dar a la gente conocimientos e información y, luego, se les deja que hagan su elección, porque la conciencia es el “tribunal de apelación más alto”. En última instancia, su conciencia tendrá que elegir: podemos elegir lo que dice la cultura, podemos elegir lo que promueve el estado, o podemos elegir lo que dice la Iglesia.

-¿Está viendo el gobierno la sabiduría de la Iglesia en la cuestión del sida? -Sí, lentamente, poco a poco lo van viendo. No puedes pensar que distribuyendo preservativos a la gente puedes decir que estás haciendo algo. Si se condiciona a la gente, se vuelven totalmente dependientes y, entonces, pierden su capacidad de contenerse y uno termina comportándose según sus impulsos, sus sentimientos y sentidos y se olvida que se tiene la capacidad de decir “sí” o “no” y olvidar que se es una persona responsable.

-¿Cómo es la relación entre la Iglesia y el gobierno sobre todo ahora que usted es obispo? -Afortunadamente el gobierno de Botsuana tiene una historia de buenas relaciones con la Iglesia, porque, cuando la Iglesia comenzó a trabajar en el país en 1928, el gobierno de la época no podía construir escuelas ni clínicas y los misioneros lo pudieron hacer. Siempre se ha dado esta colaboración. Es por eso que se comprende que la Iglesia está también para ayudar a la persona humana no sólo espiritualmente, sino también en su conjunto.

-¿Cuál es su esperanza para el futuro de la Iglesia católica en Botsuana. -Mi esperanza es que la Iglesia siga creciendo en Botsuana, en vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa, en autosostenibilidad, y ver más familias católicas, más gente que se casa en la Iglesia, el robustecimiento de los fundamentos de la vida familiar. A todo esto añadiría que nuestra nación sea una nación y un país mejor para todos.

Esta entrevista fue realizada por Marie-Pauline Meyer para “Dios llora en la Tierra”, un programa semanal producido por la Catholic Radio and Television Network en colaboración con la organización católica internacional Ayuda a la Iglesia Necesitada.

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