LA IGLESIA CATÓLICA EN DJIBOUTI UNA PEQUEÑA COMUNIDAD CON UNA GRAN PROYECCIÒN.

 1.-Datos básicos.

2.-La religión en general en Yibuti.

3, Los católicos en Djibouti; una pequeña comunidad llamada a un gran testimonio.

4,. Cáritas Djibouti.

5.- Cáritas italiana en Djibouti.

6.- Misionero en Yibuti : “ Soy el cura de los musulmanes.”

7.- El trabajo de la Iglesia en Yibuti se centra en las escuelas y en Cáritas “ un misionero no está sólo para los católicos.”

8.-Catedral de Nuestra Señora del buen Pastor de Yibuti.

 1.-DATOS BÁSICOS.

 1.1. Características generales.

 Nombre Oficial: República de Yibuti Superficie: 23.200 km² Límites: Yibuti limita al norte con Eritrea; al oeste y al sur con Etiopía; al oeste con Somalia, el Mar Rojo y el Golfo de Adén. Población: 888 716 (Banco Mundial, 2011)

Capital: Yibuti (567.000 habitantes, 2009) Otras ciudades: Ali Sabieh (24.000 hab.), Dikhil (17.000 hab.), Arta (12.000 hab.), Tadjoura (9.000 hab.) Idioma: Lenguas oficiales: francés y árabe. También se hablan somali y afar. Moneda: Franco yibutí = 100 céntimos Religión: Islam (94%), cristianismo (6%).

Forma del Estado: Yibuti, que alcanzó la independencia de Francia en 1977, es una República que se rige por la Constitución de 1992, muy inspirada en el sistema semipresidencialista francés pero con algunos elementos de la sharia.

División Administrativa: Desde un punto de vista administrativo, el país está dividido en 5 distritos: Ali Sabih, Dikhil, Djibouti, Obock y Tadjoura.

LAGO ASSAL. YIBUTI.CARAVANAS DE SAL.

1.2. Geografía .

 Yibuti se encuentra en el este de África, bordeando el golfo de Adén y el mar Rojo entre Eritrea y Somalia. Su territorio ocupa una superficie de 23.200 km². El centro del país es montañoso y divide a Yibuti en la llanura costera y una meseta en el interior. El punto más bajo es el lago Assal (-155 metros) es también el más bajo de África, y el más alto es Moussa Ali (2.028 metros). No existen superficies de tierra arable, irrigación o cosechas permanentes. El clima es desértico con temperaturas medias de 30°C. El suministro inadecuado de agua potable y la desertificación son problemas permanentes.

YIBUTI Y SU IMPORTANCIA ESTRATÉGICA.

1.3. Indicadores sociales.

 Densidad de población (hab. por km2): 32.6 Renta per cápita: 2.700 USD Coeficiente GINI: 40 (Banco Mundial, 2013) Tasa de analfabetismo: 32,1% Tasa de natalidad: 24,08% Esperanza de vida: 62,4 años IDH (Valor numérico/nº orden mundial) (2011): 0,430/170 Tasa de fertilidad (2011): 2,47 .

MEZQUITA EN LA CAPITAL DE YIBUTI.

2.-LA RELIGIÒN EN GENERAL EN YIBUTI.

 La población de Djibouti es predominantemente musulmán . El Islam se observa en alrededor de 94% de la población del país (alrededor de 740.000 a partir de 2012 [mientras que el 6% restante de los residentes son cristianos adherentes.

El Islam entró en la región desde muy temprano, como un grupo de musulmanes perseguidos había buscado refugio cruzando el Mar Rojo en el Cuerno de África , a instancias del profeta islámico Mahoma .

En 1900, durante la primera parte de la era colonial, prácticamente no había cristianos en los territorios, entre 100 y 300 cristianos procedentes de las escuelas y orfanatos de las pocas misiones católicas en la Somalia Francesa

La Constitución de Djibouti tiene al Islam como la única religión del estado , y también prevé la igualdad de los ciudadanos de todas las creencias (artículo 1) y la libertad de la práctica religiosa (artículo 11 La mayor parte de los musulmanes son sunitas.

De acuerdo con el Informe sobre Libertad Religiosa Internacional 2008, mientras que en Yibuti los musulmanes pueden convertirse o casarse con miembros de otras religiones sin embargo de hecho los conversos se sienten discriminados y hasta perseguidos en la sociedad .( http://www.exteriores.gob.es/Documents/FichasPais/YIBUTI_FICHA%20PAIS.pdf)

 MONSEÑOR GIORGIO BERTIN  OBISPO DE YIBUTI.
3.- CATÓLICOS EN DJIBOUTI : UNA PEQUEÑA COMUNIDAD LLAMADA A UN GRAN TESTIMONIO SEGÚN SU OBISPO.

DJIBOUTI, 20 junio 2003 (ZENIT.orgFides).- Al finalizar la Asamblea Eclesial de reflexión sobre la presencia cristiana en el Estado del Cuerno de África, el obispo de Djibouti difundió el día de Pentecostés una carta pastoral en la que recuerda a la pequeña comunidad católica del país el valor del testimonio de su fe.

«Después de 15 meses de estudio quisiera ofreceros los frutos de este trabajo para que puedan ser fuente de reflexión y de compromiso para todos los fieles católicos que se encuentran en Djibouti al menos durante un tiempo», se lee en la carta titulada «Seréis mis testigos».

«Hay que reconocer que, aparte de un pequeño núcleo de residentes permanentes, la gran mayoría de los católicos –todos llamados a ofrecer una vida de testimonio cristiana en Djibouti–, están aquí de paso durante un periodo que va desde algunos meses hasta dos años», constata el prelado.

TESTÍGOS DEL DIOS AMOR.

Según monseñor Giorgio Bertin, «lo importante no es la duración de nuestra presencia, sino el hecho de ser conscientes de que independientemente de la razón por la que estemos aquí, el Señor nos invita a ser testimonios de un Dios hecho hombre, de un Dios que ha manifestado su divinidad no en la omnipotencia sino en la humildad de cada día, vivida en el servicio a la verdad y en el amor a todos».

«En la cotidianeidad de vuestra vida –invita el obispo de Djibouti–, compartid con los habitantes del país el Amor que el Señor nos ha dado, la esperanza que ha puesto en nuestro corazón y la fe que nos ha donado sin mérito de nuestra parte».

Djibouti tiene una población de 638.000 habitantes, de los cuales el 97,5% es musulmán y el 2,31% cristiano –2,25% católico, 0,5% ortodoxo y 0,1% protestante–. La Iglesia católica está presente con una diócesis, 5 parroquias y 3 estaciones misioneras. Además del obispo Bertin, hay 2 sacerdotes diocesanos, 4 sacerdotes religiosos, 5 religiosos, 19 religiosas, 27 misioneros laicos y 16 catequistas.

Entre las órdenes religiosas presentes en Yibuti se cuentan las Misioneras de la Caridad, hermanas franciscanas y de la Presentación asi como padres y hermanas de la Consolata.

PROBLEMAS EN SOMALIA.

Es advertir que la Iglesia católica de Yibuti tiene una proyección en los países de alrededor o hay que olvidad que el obispo de Yibuti lo es también Somalía.

Los datos referentes al número de habitantes y de católicos han variado desde 2003 de esta noticia a los aportados por el Banco Mundial de 2011 tal como se indicó más arriba, en concreto a 888.716 y por las mismas fecha el número de católicos era algo próximo a los 7.000.

Resultado de imagen de 4.-CÁRITAS DJIBOUTI.

4.-CÁRITAS DJIBOUTI.

Caritas Djibouti fue fundada por Mons. Bernardin Hoffman, Obispo de Djibouti, el 1 de enero de 1978. Por más de tres décadas, ha estado ayudando a los habitantes del país, la mitad de los cuales viven en la capital y ha tenido que enfrentar durante más de tres décadas los problemas de un país africano extremadamente pobre. La esperanza media de vida es de menos de 58 años, y el habitante medio del país asiste a la escuela menos de cuatro años.

Caritas Djibouti contribuye con ayuda humanitaria de emergencia para combatir la escasez de alimentos y las catastróficas consecuencias de conflictos y desastres naturales en países vecinos como Etiopía y Somalia, que han resultado en un flujo interno de más de 20.000 refugiados.

Cáritas Djibouti también se enfrenta al cambio climático. La recurrente sequía en la región ha dificultado especialmente la vida de los criadores de ganado del país, que han perdido hasta 70 por ciento de su ganado. Un estudio realizado entre los hogares rurales reveló que casi la mitad de ellos no tienen suficiente comida para cubrir sus requisitos diarios. Los más pobres gastan sus magros recursos en alimentarse y muchos se ven obligados a vender su ganado para poder comprar algo de comer.

EN LA CASA DE CARITAS YIBUTI.

En colaboración con la pequeña comunidad cristiana, principalmente de origen extranjero, Caritas Djibouti está involucrada en proyectos de atención médica y ayuda humanitaria, trabaja para promover la educación, brinda apoyo a niños de la calle y lleva a cabo acciones de incidencia sobre problemas relativos a la condición y el trato de mujeres. En el frente del medioambiente, Caritas tiene programas para combatir la sequía.

Cáritas apoya la labor y los proyectos de organizaciones no-gubernamentales de la Unión Europea y une fuerzas con varios ministerios y otras asociaciones locales. A nivel internacional, Cáritas Djibouti colabora con Secours Catholique (Caritas Francia), Caritas Italiana, Cáritas Española, Catholic Relief Services (CRS) y Caritas Suiza. A nivel local, las principales contrapartes son: El Ministerio para la Promoción de la Mujer, el Ministerio de Educación, Dar Islam y AFAS.

 INMIGRANTES DE SOMALIA Y ETIOPIA.

5.- CÁRITAS ITALIANA EN DJIBOUTI.

 Caritas es nuestro hogar”, eso es lo que me dijo un pequeño grupo de niños una mañana de un cálido enero, en Yibuti. Digo “cálido” aunque, como en Europa, enero forma parte de la estación más fresca del país. Lástima que “fresco”, para ellos, significa entre 28 y 30 grados al sol.

Estamos en uno de los países más calurosos del mundo, en la región costera del Cuerno de África. Yibuti es un país pequeño, del que muchos ni siquiera han oído hablar, mientras que en realidad es impresionante su importancia estratégica, por eso es destino de oleadas de inmigrantes, procedentes de los países vecinos, sobre todo Somalia y Etiopía.

Es la vieja historia: también se llega a Yibuti escapando de décadas de guerra y mucha pobreza, con la esperanza de encontrar una vida más fácil en un país que es un poco mejor, respecto a sus vecinos, por la presencia de numerosas personas y organizaciones de todo el mundo, en particular militares y personal de la ONU. Por lo tanto, es más fácil conseguir algo de dinero medicando o prestando pequeños servicios, como limpiar zapatos o lavar coches.

NIÑO DE LA CALLE.

Entre los muchos inmigrantes, los hay de todas las edades. Caritas Yibuti se ocupa de algunos que tienen entre 6 y 17 años, aunque es difícil establecer una edad, porque no tienen documentos que lo demuestran. Huyen por las mismas razones que los adultos, o porque son los últimos de una familia numerosa, sin medios para cuidar de ellos también.

Así es la realidad del Centro diurno de Caritas, para niños de la calle: cada día, a las 8 de la mañana, unos ochenta de estos niños llegan para ser recibidos en un pequeño espacio que ofrece a los huéspedes comida, la posibilidad de lavarse y lavar la ropa, una pequeña enfermería y algunas actividades especificas para ellos, como clases de alfabetización, bricolaje, deportes, costura, etc.

Los niños están generalmente sanos, aparte alguna enfermedad curable común en África, que padecen algunos de ellos, incluyendo infecciones de la piel. En los casos graves, los niños son ingresados en un hospital concertado con Caritas.

Algunos vienen de manera constante y otros menos, pero los registrados (que han pasado más de una vez por Caritas) son casi 450 niños, que viven en la calle, en la playa, frente a un supermercado o un restaurante.

Niños indocumentados y, por tanto, con pocas posibilidades de formar parte plenamente de la sociedad. Son niños que han nacido en Yibuti, de padres yibutianos o extranjeros, o que llegaron a Yibuti procedentes de Etiopía y Somalia.

Son niños que crecieron demasiado rápido, pero que siguen siendo niños, mientras que su condición les obliga a valerse por sí mismos, para encontrar una manera de ganar algo de dinero (los famosos 20 a 30 céntimos de dólar al día que ellos confían a los cooperantes, para su custodia, mientras están en el centro) y un sistema para sobrevivir. Cuando llegan a Caritas, resurge su espíritu infantil, el juego sigue siendo una prioridad, así como buscar el afecto o el apoyo humano.

Trabajar en el Centro de Caritas es a la vez impresionante y fascinante. Impresiona conocer la historia de cada niño y adolescente que vive en la calle y es fascinante descubrir cómo consiguen sobrevivir y crecer como todos sus coetáneos. Es sorprendente ver la cantidad claramente mayor de niños que de niñas. Y eso es debido a varios factores, el principal de ellos que las chicas, a menudo, se quedan en casa para ayudar con las tareas domésticas y, por lo tanto, no las dejan partir tan fácilmente como a los varones. También sucede, lamentablemente, que las niñas que viven en la calle a veces son detenidas por la policía, para que limpien sus oficinas y luego las ponen en libertad pocas horas después.

EN  LA CASA DE CARITAS ITALIANA  .YIBUTI.

También hay casos como el del pequeño Khalifa, que salió ingenuamente de Etiopía a sólo 8 años, junto con otros amigos y se encontró en un mundo que no siente suyo y en el que no quiere vivir.

Se fue porque otros amigos le convencieron a dejar su casa para buscar aventura, sin reflexionar demasiado en una opción de adulto. Tal vez esperaba algo diferente, quizás pensó que sería más fácil retornar a casa. Caritas ha empezado a trabajar también en casos como éste pero, por desgracia, no es fácil tampoco hacer que los niños retornen al lugar de dónde salieron, porque es necesario un largo proceso de acompañamiento y reintegración en las familias de origen.

Lo que sí conseguimos realizar es integrar a un gran número de niños en un programa escolar y a un pequeño grupo de adolescentes en una escuela de formación profesional para aprender un oficio. Sin embargo, todos estos niños siguen siendo clandestinos.

Cáritas Yibuti es el único organismo del país que se hace cargo de estos niños, un fenómeno en constante crecimiento y que no puede pasar desapercibido. El trabajo que realiza Caritas es de gran ayuda, pero es necesario resolver los problemas subyacentes en esta situación, porque la realidad no se puede ocultar y hay que abordarla a nivel nacional, pero no sólo. La cuestión más apremiante, en mi opinión, es la documentación que no existe para demasiados niños. No tener una identidad equivale oficialmente, por desgracia, a no tener un lugar en la sociedad, independientemente de que sea el país propio o uno anfitrión. La cuestión no hay que abordarla únicamente desde Yibuti, hay que compartir el deseo común y la voluntad de los demás países involucrados, en este caso, muy cerca geográficamente. Asegurar un futuro digno para aquellos que tienen el coraje de tratar de construírselo debe ser una prioridad de todos los países. De manera que “casa propia” no sólo sea el centro en el que pasar pocas horas al día, sino toda la sociedad en la que se vive.

6.- MISIONERO EN YIBUTI: “ SOY EL CURA DE LOS MUSULMANES.

Este ingeniero dejó su trabajo en General Motors en EE.UU. para ordenarse sacerdote y ayudar a la infancia en los países más olvidados

El padre Mark Desser junto a sus alumnos de Formación Profesional en Tadjorurah, al norte de Yibuti

24/01/2016 19:37h – Actualizado: 25/01/2016 18:09h.«Somos pocos pero formamos parte de algo mucho más grande que es la Iglesia», afirma el padre Mark Desser. Nacido en Michigan (Estados Unidos) este misionero de la comunidad religiosa Siervos de los Pobres decidió dejar a los 30 años su prometedora profesión como ingeniero eléctrico en General Motors para vivir entre los «assajogs» (gente de las colinas rojas) en Yibuti. Actualmente es el vicario general de la única diócesis que hay en el país y acaba de pasar por Madrid para presentar la Jornada de la Infancia Misionera, que se celebra este domingo en todo el mundo.

DICE EL PADRE DESSER: SOY PADRE DE 71 NIÑOS.

La infancia es un tema que toca muy de cerca al padre Desser, ya que la educación es el buque insignia del trabajo de la Iglesia católica en Yibuti y uno de los 2.700 proyectos que sostiene la Obra Pontificia de la Infancia Misionera en todo el mundo. «Soy padre de 71 niños», asegura este sacerdote, que además es director, profesor y hombre de mantenimiento de una escuela de alfabetización y formación profesional en Tadjorurah, al norte del país, a la orilla del golfo. Todos sus alumnos son musulmanes. Por eso el padre Desser no tiene ningún complejo al confesar que también es «el cura de los musulmanes».

«El diálogo con los musulmanes surge por la ilusión de hacer juntos algo bueno para todos»«Me siento responsable ante Dios por su salvación», señala este misionero que lleva varios años formando a los jóvenes en la cultura de la convivencia y la paz. Para este sacerdote, el secreto está en la educación. «En nuestras escuelas nuestro objetivo es abrir a los jóvenes a Dios y a los demás. Esta apertura es el fundamento de la convivencia humana pacífica», apunta el misionero.

De hecho para este país, la convivencia pacífica entre católicos y musulmanes no es una cuestión teórica, sino que «surge a propósito de las cosas de cada día». «Hay amistades que se van consolidando gracias a las necesidades diarias. El diálogo con los musulmanes es muy fecundo y está alimentado por una colaboración mutua, por la ilusión de hacer juntos algo bueno para todos», señala este sacerdote, quien celebra que en este país de mayoría musulmana no haya «complejo como en Occidente de hablar de Dios».

Por eso es habitual que la pregunta surja en las escuelas. «Tenemos cursos de moral en las escuelas y es un punto de contacto fundamental con los musulmanes. Todos tenemos en el corazón inquietud por buscar la verdad. Por eso es importante una formación integral y abierta», apunta. La riqueza cultural de este pueblo también es buen caldo de cultivo para la convivencia. «Para ellos la vida es un regalo y por eso no existe el aborto. Tienen muchos valores que yo también cosecho», afirma. misionessegovia.blogspot.com/2016/01/misionero-estadounidense-en-yibuti.html

IGLESIA DE SAN ANTONIO EN MOGADISCO.

7.- EL TRABAJO DE LA IGLESIA EN YIBUTI SE CENTRA EN LAS ESCUELAS Y EN CÁRITAS” UN MISIONERO NO ESTÁ SOLO PARA LOS CATÓLICOS.”

 “Aunque sea en silencio, es mejor estar que no estar”, así explica Mons. Giorgio Bertin, administrador apostólico de Mogadiscio y obispo de Yibuti, la presencia de la Iglesia Católica en esta zona del Cuerno de África donde vive y trabaja desde hace casi 40 años.

Puntualiza Mons. Bertín que en el estado independiente de Yibuti donde él vive habitualmente, es diferente que en Somalia, “allí estamos tranquilos, no hay peligros, la Iglesia es respetada”. En esta excolonia francesa, viven actualmente 7.000 católicos, la mayoría extranjeros que están allí por trabajo, o franceses o personas que llegan desde Etiopía. “También hay fieles autóctonos de Yibuti que son católicos, ya sea por tradición familiar o huérfanos que fueron acogidos por instituciones de la Iglesia, pero son los menos”.

“En Yibuti la labor más grande de la Iglesia son las escuelas y el trabajo de Cáritas”, afirma el obispo italiano tocando la cruz de madera que lleva en el pecho, “son como nuestros dos brazos”. “El trabajo pastoral allí es muy reducido, y aunque no hagamos conversiones ni las sigamos, sí que llevamos la semilla del Evangelio a la gente, ya que el 99 % de los alumnos de nuestros colegios son musulmanes. Saben que somos serios, que les respetamos y ellos nos respetan a nosotros”.

CONTINENTE AMERICANO

MISIONERAS DE LA CONSOLATA EN YIBUTI.

En este país de mayoría musulmana, viven 30 religiosos aproximadamente, hay dos iglesias católicas y cuatro estaciones misioneras. “Un sacerdote o una religiosa no están sólo para los católicos, está presente en la sociedad, en contacto con las personas, abiertos a ellos, no nos podemos quedar cerrados en nuestras estructuras”, detalla Mons. Giorgio Bertin, quien pisó el Cuerno de África por primera vez en 1969, donde vive desde 1978.

Hace poco el Papa Francisco recibió al entrevistado en audiencia, “me escuchó, hablamos de las realidades de allí, nos agradeció por nuestra labor y también por el regalo que le llevé que era incienso, ¡y me dijo que el incienso de Somalia era muy bueno!”, explica riéndose, “ahora estamos esperando a la visita Ad Limina”.

 La fundación internacional ACN ha ayudado tanto en Somalia como en Yibuti en diferentes proyectos, por ejemplo en la traducción y la publicación de diferentes libros como el catecismo.

“Estoy muy agradecido a Aid to the Church in Need, tenemos una buena relación desde hace ya muchos años”, afirma el obispo de Yibuti.

 8.- CATEDRAL DE NUESTRA SEÑORA DEL BUEN PASTOR DE YIBUTI.

La Catedral de Nuestra Señora del Buen Pastor o simplemente Catedral de Yibuti es una iglesia construida en la segunda mitad del siglo XX, se trata de la principal iglesia católica de la Diócesis de Yibuti en el país africano del mismo nombre.

La catedral fue construida en 19644 bajo el auspicio de Henri Hoffmann, Obispo de Yibuti, en el sitio donde estuvo la antigua iglesia Sainte-Jeanne-d’Arc, demolida debido a su estrechez, a lo largo del bulevar de la República.

Fue dedicada el 12 de enero de 1964 por su eminencia El cardenal Eugène Tisserant, decano del Colegio Cardenalicio.

Está bajo el patrocinio de Nuestra Señora del Buen Pastor y allí reside el Obispo de Yibuti.

La arquitectura monolítica de la catedral pertenece al movimiento moderno. Tiene un diseño realizado por Joseph Müller, arquitecto de Colmar (Francia), y una realización del Sr. Calcagnile Bad Gastein (de Austria).( WIKIPEDIA).

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 sanchoamigo.